|
La caída del primer ministro ucranio, Viktor Yuchenko, y de su gobierno liberal va a hundir al país en una profunda crisis política y económica, estimaron ayer jueves numerosos analistas.
"Es un segundo Chernobyl para Ucrania", exclamó el diputado nacionalista Igor Yujnovsky, el mismo día en que el país conmemora el quince aniversario de la catástrofe nuclear.
El parlamento ucranio aprobó este jueves por 263 votos a favor y 69 en contra una moción de censura contra el primer ministro.
Según la Constitución, una moción de censura implica la destitución del gobierno en los siguientes 60 días. Yuchenko indicó que presentará "dentro de poco" su dimisión.
"Como ciudadano, estoy profundamente convencido de que la democracia en Ucrania acaba de sufrir una grave derrota", declaró Yuchenko, que disfrutaba del mayor índice de popularidad en esta ex república soviética.
Además de los comunistas, los partidos centristas y los clanes financieros próximos a la presidencia son hostiles a Yuchenko, cuyas reformas acabaron con sus privilegios, a menudo adquiridos de forma fraudulenta tras la desintegración de la Unión Soviética.
"Los oligarcas han destituido, con el beneplácito del presidente Leonid Kuchma, al primer gobierno honesto" del país, acusó el diputado Taras Stetskike (centro derecha).
"Pero la lucha acaba de comenzar, mañana habrá cientos de miles de personas en las calles. Y pasado mañana, habrá millones", predijo.
"El futuro es oscuro. Lo que nos espera es una vuelta al régimen de Lazarenko", comentó Vadim Prochko, experto de la Fundación Ucrania/Estados Unidos, en alusión al ex primer ministro Pavlo Lazarenko, actualmente encarcelado en Estados Unidos por blanqueo de millones de dólares.
Según Prochko, la salida de Yuchenko también enfriará las relaciones entre Ucrania y Occidente.
"Las inversiones extranjeras, ya débiles, van a secarse, así como los créditos internacionales con los que contábamos", estimó.
Viktor Yuchenko, de 47 años, dirigía el gobierno desde diciembre de 1999. Era muy apreciado por los occidentales que le atribuían los recientes éxitos económicos del país.
Ucrania, en plena crisis desde su independencia en 1991, registró en 2000 su primera subida anual del Producto Interior Bruto y un crecimiento récord de la producción industrial.
Estos últimos días, numerosos altos responsables occidentales no ahorraron esfuerzos para salvar el gabinete Yuchenko.
El alto representante de la Unión Europea (UE) para Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana, visitó la semana pasada Kiev para reafirmar el respaldo de la UE a las reformas.
"No avanzar en este sentido sería una grave error", previno.
El canciller alemán Gerhard Schroder advirtió a Kuchma en una conversación telefónica a principios de semana: "La valiente política del gobierno bajo la dirección del primer ministro tiene una importancia particular" para el acercamiento entre Ucrania y la UE.
Por su parte, Moscú calificó de "asunto interno" la caída del gobierno ucranio, aunque temió que sean cuestionados los acuerdos existentes en materia de suministro de gas y el pago de la deuda ucrania de gas.
Yuchenko indicó que se presentaría a las legislativas de primavera de 2002.
"Me voy para volver. Voy a luchar", aseguró a los alrededor de 10.000 manifestantes que fueron a respaldarle ante el parlamento.
El jefe del Estado, Leonid Kuchma, está implicado en el caso del presunto asesinato del periodista Gueorgui Gongadze. |