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Confíen en mí , piensen de otra manera. No se obsesionen con cálculos e información. Ese ha sido hasta ahora el mensaje del ministro de Economía, Domingo Cavallo, a los argentinos y a los intranquilos inversores.
El funcionario tal vez tenga que decirle lo mismo al Fondo Monetario Internacional (FMI) en un encuentro clave durante el fin de semana en Washington.
Cavallo siente las presiones para que dé señales claras de cómo va a reactivar la economía, castigadapor los temores de devaluación y de incumplimiento de pago de deuda tras 33 meses de recesión.
Pero, el impreciso "no se preocupen, confíen en mí" no sería el discurso que los funcionarios del FMI querrían escuchar.
El Fondo otorgó a Argentina, junto a otros organismos de crédito, un paquete de ayuda por 40.000 millones de dólares y ahora se encuentra renegociando metas económicas con el gobierno, como el déficit fiscal.
"No será una negociación fácil. Cavallo cree que el FMI necesita adaptarse a su manera de pensar", dijo a la agencia Reuters Thomas Trebat, director de mercados emergentes en Salomon Smith Barney en la ciudad de Nueva York.
El presidente argentino, Fernando de la Rúa, designó el mes pasado a Cavallo, respetado por haber eliminado la hiperinflación a principios de los años 90, en un intento por recuperar la confianza de los inversores en la tercera economía deAmérica , que tiene un cuarto del total de la deuda soberana de los mercados emergentes.
Pero, hasta ahora, Cavallo, con sus anuncios de incluir el euro en el sistema de convertibilidad, que desde 1991 ata el peso con el dólar, y con sus críticas hacia el Banco Central por no flexibilizar la política monetaria, sólo ha logrado aumentar el nerviosismo de los inversores.
El ministro Cavallo ha dejado de lado las políticas ortodoxas en tiempos de crisis, mientras se niega a hablar de números y de cómo piensa recortar el gasto y subir los impuestos. |