El presidente de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, pidió ayer perdón por el escándalo que afronta por las demandas de paternidad y aseguró que cumplirá con su mandato, que finaliza en agosto de 2013.
"Yo, persona humana imperfecta, fruto de procesos históricos, perfil de mi cultura, asumiré con todas las responsabilidades presentes y futuras, aquellas situaciones que me conciernen no sólo con la actitud de respeto a la justicia o la verdad, sino con la multiplicación de afecto y atención", dijo el jefe del Estado.
Lugo, tras de las dos nuevas denuncias de presunta paternidad surgidas en su contra, y luego de que reconociera como hijo suyo a un niño de dos años, señaló: "Al pedir perdón reiteradamente asumo, al mismo tiempo, que soy el presidente que Paraguay eligido para promover un cambio sin retorno y ese cambio no se detendrá".