De los múltiples organismos reconocidos por las Naciones Unidas como asesores en el cooperativismo, encontramos al Comité para la Promoción y el Progreso de las Cooperativas (COPAC).
Este organismo, integrado por representantes de asociaciones cooperativas y de agricultores, al acercarse el Día de la Cooperación hacen un llamado a "cooperar contra la pobreza ", a través de la financiación.
Parte del artículo alusivo al tema, dice: "Tener acceso a la financiación y a servicios financieros es primordial para reducir la pobreza. Las personas pobres necesitan entidades de confianza, sostenibles, de fácil accesibilidad y económicamente viables a las que puedan confiar sus ahorros, que ofrezcan préstamos en condiciones permisibles, y que proporcionen una red de seguridad a través de servicios básicos de seguros".
Proponen la creación de cooperativas de seguros y bancos cooperativos. En Panamá tenemos una compañía de seguros de las cooperativas, pero la experiencia del banco ha creado un trauma difícil de superar.
El optimismo de COPAC, o el llamado para la creación de empresas de seguros y bancos cooperativos lo sustentan en que servirían "como medio para reducir la pobreza y el sobreendeudamiento que existe entre los pequeños agricultores y artesanos en zonas urbanas o rurales".
Recuerdan que, "las cooperativas de ahorro y crédito que vieron la luz en el Siglo XIX, cumplieron esa misión, gracias a líderes locales de la talla de Friedrich Raiffeisen y Herman Schulz-Delitzch".
Definitivamente, fueron otros tiempos y otros líderes, con un claro concepto de lo que significa la doctrina y ser cooperativista, respetando y poniendo en práctica los principios y valores del cooperativismo. Actualmente los hay, pero están en minoría.
En fin que los de COPAC señalan en su mensaje, que las cooperativas de ahorro y crédito y otras cooperativas financieras, como las de servicios múltiples, las empresas de seguros y los bancos cooperativos, como en otras latitudes, "han demostrado que se puede ofrecer servicios de microfinanciación a los pobres, de manera sostenible, porque, al estar arraigadas en comunidades locales y dirigidas por personas locales, pueden aprovechar el capital social, en situaciones en que el capital financiero es escaso".
Aseguran que, "las entidades de microfinanciación dirigidas cooperativamente permiten a los pobres aunar sus recursos de forma que puedan ser utilizados en inversiones productivas y la creación de empleos.