Uno de los grandes problemas con que se encuentran las empresas modernas es la falta de calificación de quienes ostentan altos cargos dentro de la estructura empresarial y estatal.
Es muy común ver ascender a personas sin calificación a cargos como gerentes por ejemplo, sin tener óptimos niveles de competencia.
Con este tipo de ascenso en muchas ocasiones, se pretende recompensar a una persona cuya mayor calificación es tener muchos años en la empresa. Y esto según los responsables de la institución, lo hacen un excelente administrador.
Entonces, qué está ocurriendo, a veces se gana un pésimo administrador, porque la tesis que se esgrimió para ascenderlos no funcionó, ya que aunque conocía aparentemente los problemas de campo, desconocía por completo los problemas administrativos y tampoco tenía dominio del puesto.
Cuando los directivos de estas instituciones se dan cuenta del error que cometieron, entonces quieren subsanarlo enviando a esta persona metido a gerente a cuanto seminario existe.
Este gerente fue convertido en un directivo deficiente porque no tenía calificación profesional para el puesto y posiblemente ni la aptitud para este nuevo cargo.
¿QUE SE DEBE HACER?
Si en una empresa, tanto pública como estatal se desea promocionar a un funcionario a un cargo ejecutivo, se debe tener la seguridad de que la persona está de acuerdo, entonces asígnele funciones de manera gradual, de igual manera las responsabilidades y la autoridad, hasta llevarlo a una posición inicial como asistente-gerente, para que de esa forma vaya adquiriendo los conocimientos del cargo a desempeñar.