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Un inmenso convoy de la infantería británica entró a Basora el lunes desde el sur de la ciudad, en lo que parece ser una medida de gran envergadura para asegurar el control del sector antiguo, donde se encuentra la última resistencia.
Mientras tanto, los residentes realizaron una oleada de saqueos, sacando muebles y tapetes de un hotel occidental en esta ciudad, la segunda en tamaño de Irak.
Emanaban gruesas columnas de humo de la ciudad mientras unos 700 integrantes del Tercer Batallón del Regimiento de Paracaidistas avanzaban en un convoy formado por entre 50 y 75 vehículos, incluyendo jeeps con ametralladoras y misiles antitanque.
Otros tanques de la Séptima Brigada Blindada, conocidos como "las Ratas del Desierto" ya están en la ciudad.
Las tropas mataron a un número desconocido de combatientes paramilitares y capturaron a otros mientras avanzaban desde el oeste. Se les unieron soldados de la Tercera Blindada que entraban procedentes del sur.
Algunos edificios ardían y de ellos salía espeso humo negro. Una multitud jubilosa de aproximadamente 100 iraquíes rodeó dos tanques británicos cerca de un mural de Saddam Hussein y comenzó a vitorear a los soldados y a indicar su aprobación con el dedo pulgar levantado. Les dieron claveles rosados y flores amarillas.
Se vio a iraquíes salir en gran número del Banco Central de Irak con sillas, mesas y tapetes, y subirlos a carretas jaladas por burros o caballos, o amontonando los bienes en automóviles.
En el Hotel Sheraton, la gente cargaba las carretas y vehículos viejos con sillas, sofás, e incluso el piano de cola del vestíbulo del hotel. Se vio a los habitantes empujando el piano por la calle.
Ahora nuestro problema también son los saqueos. Pero a menos que alguien represente una amenaza directa, no nos metemos. En este momento no tenemos los recursos para enfrentar ese problema'', dijo el capitán Mike Taylor del Segundo Regimiento Real de Tanques.
Un día antes, las fuerzas británicas combatieron dirigiéndose hacia el centro de Basora en su mayor incursión allí hasta ahora. El Ministerio de Defensa afirmó que tres soldados fallecieron, elevando a 30 el número total de británicos muertos desde que empezó la guerra.
Hablando desde el Comando Central estadounidense en Katar, el mariscal aéreo Brian Burridge, comandante de las fuerzas británicas en el Golfo Pérsico, dijo que"las últimas 48 horas en Basora eran históricas".
"Los días del régimen del Partido Baaz están contados. La amenaza que este gobierno representa para el resto del mundo por sus armas de destrucción masiva está disminuyendo con rapidez", agregó Burridge. Seguiremos esforzándonos hasta que ese peligro sea erradicado. El proceso para liberar todo Irak continúa''.
El capitán de grupo Al Lockwood, portavoz de las fuerzas británicas en el Golfo Pérsico, dijo que el avance está pensado para dar seguridad a la gente de Basora de que estamos aquí y que venimos a liberar la ciudad''.
Automóviles llenos de familias abandonaron Basora durante todo el lunes. En algunos casos se vieron camiones enormes alejándose cargados de mercancía: colchones, generadores de electricidad, televisiones, refrigeradores. "La situación no es buena. No hay agua en la ciudad. Todos los ciudadanos tienen mucha sed", dijo un hombre, que sólo se identificó como Alí. |