Debes hacerlo diariamente, preferiblemente temprano, ya que los músculos y la piel están relajados. Comienza a rasurarte después de lavarte la cara con jabón y aplicado un tónico.
Enjabónate con abundante espuma, déjala por unos segundos para que la barba se reblandezca. Empieza entonces por las patillas y sigue siempre la dirección del crecimiento del pelo. Si necesitas una segunda pasada, vuelve a enjabonarte bien el rostro.
Prepárate bien. Utiliza cuchillas bien afiladas, cámbialas a menudo y después de cada pasada por el rostro, enjuágala con agua caliente. Cuando hayas terminado, seca la cara suavemente, sin frotarla. Usa algún tónico de limpieza o una loción sin alcohol, y aunque no te guste, hidrata tu piel con una crema.
Quizás odias untarte eso en la cara o te parecerá algo para los metrosexuales, sin embargo, son importantes y actualmente existen líneas faciales exclusivamente para hombres, libres de aceites y sin olor.
Por último, debo decirte que ya no es ninguna originalidad que los hombres vayan a un salón de belleza, así que puedes ir sin ningún problema y pedir consejos sobre los productos específicos que necesites utilizar.
Al igual que a ustedes les gusta acariciar una piel suave y tersa, a nosotras, las féminas, nos pasa lo mismo.