Una estadio que toma vida nuevamente. La Marea Roja dijo presente y tiñó las gradas del "Coloso " de Juan Díaz.
A la llegada al estadio nos pudimos percatar de un gran despleigue de seguridad en los alrededores.
Más de 400 unidades de policia, 100 unidades del SINAPROC y 162 unidades de los bomberos, fueron distribuidas en todo el gigante rojo, que toma vida en cada partido de nuestra selección.
El aroma a fútbol se ve y se siente en el Rommel Fernández, de repente se escucha música de mariachis y un ¡ viva México! y al unisono un gran abucheo, por los que visten la roja que amamos. Fútbol es pasión, nos dicen unos comentaristas internacionales y ademas nos felicitan , por que así se vive el fútbol como una gran fiesta, que unen a los países como hermanos, todos unidos por un balón. Nunca falta las bellas chicas, que ponen un condimento a esta fiesta especial, que es una guerra que dura noventa minutos y luegos del pitazo final.