La controversia sobre la legalidad de la guerra en Irak, que ya le supuso al primer ministro Tony Blair una caída de varios puntos en su popularidad, volvió a agitar el jueves a Gran Bretaña, a sólo varias semanas de las elecciones generales, esperadas para el cinco de mayo próximo.
La polémica volvió a resurgir tras la publicación el jueves por la BBC de una carta de renuncia de Elizabeth Wilmhurst, una asesora jurídica del gobierno de Tony Blair, fechada el 18 de marzo del 2003, en la que afirma que la guerra era "un delito de agresión".
En la misiva, Wilmhurst declaró que la intervención militar en Irak constituía "una utilización ilegal de la fuerza" semejante a "un delito de agresión", porque no tenía aval de Naciones Unidas.
Según Mark Gill, del instituto de sondeo británico Mori, la reapertura del debate sobre Irak "no es una buena noticia" para Blair.