El Papa Juan Pablo II, cuya enfermedad le ha impedido dejar el Vaticano, usó el viernes un enlace de video para unirse a la tradicional procesión del Via Crucis en Roma.
Esta es la primera vez de su pontificado, ahora de 27 años, que el Papa no asistió a la procesión alrededor del antiguo Coliseo romano que conmemora las últimas horas de la vida de Cristo.
Enormes pantallas de televisión fueron colocadas afuera del Coliseo para que la congregación de fieles pudiera verlo.
Vestido con su tradicional sotana blanca, el Papa observó el comienzo del servicio religioso sentado en una silla en su capilla privada en el Palacio Apostólico del Vaticano.
Tomas de televisión mostraron al Papa desde atrás, como si estuviese viendo una transmisión en vivo del evento, que estaba previsto se extendiera por más de una hora. El Papa no habló. Más sobre la Semana Santa: Mundo P-40