Esta va para todos los estudiantes de nuestro país, desde el nivel básico, hasta los que cursan carreras en las universidades públicas y privadas del país. Todos aquellos que están acostumbrados a pasar los exámenes copiándose, están a tiempo para abandonar esa mala costumbre y aprovechar al máximo su educación.
Aprovechemos que está comenzando un año escolar, para así estudiar a conciencia y nutrir nuestros cerebros con información que nos será útil para toda la vida.
El sistema educativo panameño tendrá sus limitaciones y deficiencias. De eso no hay duda. Pero la peor injusticia que podemos cometer con nosotros mismos es rechazar la posibilidad de absorber nuevos conocimientos. Es es casi un suicidio intelectual.
Gran cantidad de estudiantes no consideran a la escuela y la universidad como una fuente de conocimientos para convertirse en mejores y más sabias personas; sino una serie de molestosos obstáculos que hay que salvar para obtener un título universitario. De ese modo, los métodos que utilice para obtener ese título no importan. El fin justifica los medios.
Entonces, comienzan a copiarse, elaborar ingeniosas "baterías", robarse exámenes o comprarlos, y hasta proponer sobornos a profesores.
Cuando han terminado su educación universitaria, están igual de ignorantes que cuando comenzaron. Pero tienen un título, que para ellos es lo importante. Grave error.
Hay que reconocer que el sistema educativo y la gran mayoría de los docentes fallan en establecer claramente en los estudiantes el punto de partida de la educación, que es hacerles saber la importancia y la utilidad de la información que está en todos esos libros de texto e interminables lecciones.
Si todos supiéramos por qué es tan útil saber de ciencias, historia, matemáticas y física, lo pensaríamos dos veces antes de copiarnos.