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ATALAYA REUNE A MAS DE 100 MIL PERSONAS Peregrinos buscan el milagro del Nazareno

Juan B. Madrid
Veraguas / EPASA
"Voy para donde mi padre Jesús Nazareno", este es el pensamiento bajo el cual miles y miles de peregrinos de todo el país se trasladan hasta la comunidad de Atalaya, en la provincia de Veraguas, para acompañar al milagroso Nazareno en su único recorrido anual por las calles del poblado. Las historias son diversas, pero todas son fiel testimonio de lo que de manera conjunta la fe y el poder del Supremo Creador pueden llegar a conseguir, aún cuando se trate de las realizaciones más difíciles o bien de agradecimientos por lo hermoso de la vida. Así es como se escuchan historias como la de un señor que, pese a caminar con muletas, viaja desde el Roble de Aguadulce para llegar y besar los cordones del Cristo en tan significativa fecha para la grey católica. Pero el favor fue grande, este creyente sufrió un accidente a caballo que le fracturó un disco de la columna vertebral, y lo dejó postrado en una silla de ruedas durante dos años, luego de lo cual ofreció una manda al milagroso Nazareno para recibir una ayuda para volver a caminar. Y la ayuda no se hizo esperar, hoy en día y hasta que Dios le dé vida para continuar,, este católico sostuvo que viajará, aún con sus limitaciones, para agradecer que en la actualidad puede ponerse en pie y dejar de lado la silla de ruedas. De igual manera Bernardo Rodríguez procedente de Llano de Piedra de Macaracas en Los Santos, pese a sufrir de una enfermedad en los pies que le impide trasladarse sin la ayuda de una pequeña banqueta, llega todos los jueves antes del primer domingo de cuaresma para visitar al Cristo y darle gracias por los favores recibidos. Cuenta Rodríguez que la enfermedad que lo mantiene en estas condiciones estaba muy avanzada, y sufría de grandes peladuras en los pies cuyas consecuencias hoy son evidentes, sin embargo pidió una mejoría y se le concedió. Relata que no tiene cuenta de cuánto tiempo lleva acudiendo a esta cita religiosa, pero señaló que gracias a esta condición hoy puede ganarse la vida, aún cuando tiene impedimentos, dificultades que tampoco le impiden visitar otras fiestas religiosas como la de Santa Librada en Las Tablas, el Cristo Negro de Portobelo y otras. A medida que se recorre el pueblo o las calles que conducen al mismo, se pueden ver distintas escenas, como la de un padre que sosteniendo la cabeza de su hija afectada por una parálisis, descansa en las afueras de la Basílica Menor San Miguel Arcángel, hogar del Cristo al cual tantos milagros se le atribuyen. Luis Adán Combes, procedente de Santo Domingo de Las Tablas, afirma tener más de 30 años de cumplir con esta cita en compañía de su hija minusválida, esto motivado por una tradición de familia que les ha permitido tener este acercamiento familiar ante el Nazareno. Y así las historias son diversas, y de la misma forma es inmensa la cantidad de personas que se espera acudirán a esta cita anual con la fe y con el Nazareno de Atalaya, que como en los últimos años, se espera congregará a más de 150 mil personas. En lo que el padre Roberto González, colaborador de la parroquia de Atalaya, considera como la máxima celebración religiosa popular del país, este poblado se convierte en la parroquia de Panamá, durante el primer domingo de cuaresma, fecha en la cual se hace la tradicional procesión del Nazareno. Tradición religiosa cuyos inicios son difíciles de precisar pero que según el religioso inicia en el siglo XVIII, ya que cuando el máximo propulsor de esta tradición monseñor Juan José Cánovas, (cura párroco de 1912 a 1964), llegó a esta parroquia encontró en los documentos históricos que se guardan, que alrededor del año 1730 llegaban residentes de otros poblados de lo que hoy es Veraguas como de otras provincias a visitar la imagen, que para estas fechas estaba en un bohío. Destacó que a pesar de que la basílica no empezó a construirse hasta 1780, ya para fechas anteriores se estaba iniciando lo que hoy día representa la gran peregrinación de los panameños. No obstante el origen de la romería se entrelaza entre la leyenda y la historia, tal como ha sucedido con muchas de las tradiciones religiosas del país. Por una parte se afirma que la imagen fue encontrada a orillas del río de Jesús situado a kilómetro y medio del poblado, mientras que otros sostienen que fue traído por los españoles, como cumplimiento de una promesa de batalla. El padre González considera que el mayor crecimiento de la romería se dio en el presente siglo, esto con el impulso dado por monseñor Cánovas que ha fructificado, pues en la actualidad las romerías eran sólo el fin de semana, sin embargo en la actualidad todo inicia desde el miércoles de ceniza. Y fue precisamente por este crecimiento que en el año 1964, el Papa Pablo VI declaró, a la iglesia de Atalaya como una basílica, y un centro de peregrinación. Como dato curioso se aporta que esta celebración solo ha sido suspendida oficialmente en dos ocasiones, cuando se intentó la instalación de bailes populares, y monseñor Cánovas envió a emisarios a los caminos que llevan al poblado para avisar de la suspensión de la romería. De esta manera se logró salvar el contenido puramente religioso de esta celebración que año tras año, y pese a las adversidades, crece y crece como lo hace la fe.
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