Aunque los del gobierno lo quieran ocultar, porque les puede quitar muchos votos a su nómina, estas elecciones se han convertido en una lucha de clases. Eso es algo muy peligroso. Poner a los pobres contra los ricos, o simplemente a los que tienen algo (clase media), puede traer la destrucción de la paz social.
El odio de clases fácilmente se pude convertir en envidia social.
Recuerdo algo que me pasó cuando tenía dieciocho años. Tenía un empleo modesto y sin mayores responsabilidades personales. Por eso me compré un carro pequeño.
Asistí a una reunión de jóvenes que deseábamos un cambio para Panamá. Allí había personas idealistas como yo, gente disconforme por ser pobres y algunos "ñángaras", comunistas.
Al finalizar la reunión, fui a mi carro y por cortesía ofrecí llevar a uno de los presentes.
Cuando subió el joven a mi auto, lo vio y me dijo muy serio: "Vaya, qué auto tienes. Cuando gane la revolución te lo vamos a decomisar..."
Molesto le dije: "No te preocupes, que cuando gane la revolución comunista en Panamá, en forma voluntaria pondré mi carro al servicio de "la causa".
Menos mal que nunca ganó esa revolución en Panamá. Pero lo ocurrido me puso de manifiesto el fanatismo político y el odio de clases.
Le dije a ese comunista que había comprado el carro con mi dinero ganado honradamente. Eso no le importó. En sus ojos noté que, escudado en el comunismo (izquierdismo), sólo pensaba en quitarme mi auto, en lugar de comprarse él uno con su plata.
Muchos países han sufrido ese odio de clases y luego se han lamentado. Allí tenemos a Cuba, donde Fidel engañó a todo un pueblo, que ha sufrido cincuenta años de problemas socioeconómicos y odio.
El ejemplo más reciente es Venezuela. El venezolano se cansó de los politiqueros sinvergüenzas y le dio el voto a un militar demagogo, que ahora no sabe cómo cambiarlo. (Se podrá reelegir cuantas veces quiera).
Sí, en estas próximas elecciones tendremos de un lado el odio de clases, los deseos de quitarles a los que tenemos algo ganado en forma honrada, para dárselos al llamado "pueblo".
No me opongo a que mejore el nivel de vida de los pobres, pero que eso no se haga a costillas de los otros.
Manipular a los pobres y sembrarles el odio a sus semejantes, es una traición a la Patria. Una patria donde la gente se gane el pan con el sudor de su frente, y no piense en quitárselo a otro que lo haya trabajado.