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Como en botica, las hay de todos tipos, texturas y sabores. Con algunas nos sentimos deberás hijas, y con otras a veces la hacemos de mamá. En medio hay una amplia gama. ¿Alguno de los siguientes ejemplos checa con la tuya? Para que determines en cual categoría esta tu adorada madre.
LA ALIVIANADA:
Más que mamá parece tu amiga, tu cuata, y es que puedes contar con ella, decir groserías mayúsculas en sus narices... Es más, hasta ella misma las dice sin rubor.
Te deja elegir qué quieres hacer, aun cuando tú no tengas la menor idea. Su lema es ¡Viva la independencia! Es rico, pero a veces necesitamos una mamá que siga marcando límites, y no sólo una amiga más.
LA AMARGADA:
Jamás se te ocurrirá poner música fuerte con una mamá así, ni hacer comentarios poco correctos, presentarle a tus amigos reventados tapizados de tatuajes, aretes, cabello azul, porque recriminará esas amistades. Jamás sale a fiestas ni te da chance, así que tienes que escurrirte por la ventana para poder salir, o pedirle a tus hermanos que te hagan el paro.
Para ella todo es malo, ¡hasta que vayas a la escuela! A su parecer tus amistades son espantosas. Es muy difícil dar gusto a estas mamás.
LA DEPENDIENTE:
Jamás maduró, ¡qué espanto! Entonces tú tomas las riendas de la casa, de la vida, y aparte de resolver tu vida debes solucionar la de ella. Y si tienes hermanos, ni hablar: tendrás que hacerla de mamá. Todo le da miedo, no tiene idea de cómo se hacen las cosas, pero tú sí y se las resuelves. Al final es algo muy complicado y pesado tener que lidiar con una mamá así. |