|
No importa la denominación, el pueblo se aleja cada vez más de las prácticas religiosas, y mucho menos acepta hacer donaciones importantes para que sus agentes de pastoral puedan llevar adelante obras de atención social y evangelización.
¿Cómo es posible que alguien se diga cristiano y no ayude a sus pastores económicamente para que su fe se propague?
Es necesario que los creyentes, además de asistir a los cultos, reuniones y misas, también den su dinero y su tiempo, de manera que la fe crezca y su doctrina se fortalezca.
Ser indiferentes a estas necesidades lo que provocan es el endurecimiento de los corazones de la gente, y el aniquilamiento de la sociedad.
En la medida en que las iglesias estén presentes en las comunidades con obras sociales y espirituales, así mismo mejorarán las cosas. |