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Hay quienes casi nunca están dispuestos a realizar algún trabajo adicional sin esperar algo a cambio. No importa si trabajan en alguna institución del Gobierno, empresa privada, o incluso si tienen algún puesto de autoridad que les permite tener cierto poder para lograr que las cosas se hagan. El punto es que sus esfuerzos adicionales siempre tienen un costo, recibir prebendas o dinero.
Esa es precisamente la actitud que refleja el deterioro moral de nuestra sociedad. En nuestro país se ha convertido en la costumbre del "juega vivo", la cual trasciende profesiones, clase social, ideología, religión y preparación académica.
En nuestros tiempos los valores han cambiado de manera asombrosa, dando cumplimiento a las palabras proféticas consignadas en la Biblia. A lo malo le llamarán bueno y a lo bueno le llamarán malo. Los padres se irán contra los hijos y éstos contra sus padres.
Hoy, muchos de los que condenan a los políticos corruptos por aceptar sobornos, no resistirían la tentación de incrementar sus ingresos o mejorar sus niveles de vida por unas cuantas monedas. Hay quienes incluso están dispuestos a traicionar a su propia sangre por el vil metal. Por algo dijo el salmista que la raíz de todos los males es el amor al dinero. Si esperamos tener una nación más justa deberíamos considerar empezar por nosotros mismos. Una forma de hacerlo es rechazando el chantaje, la coima y el juega vivo. |