SE HACERCA LA RECTA FINAL
Candidatos presidenciales tratan
de vender sus planes de gobierno
Panamá
AP
El candidato presidencial
oficialista Martín Torrijos intenta convencer de que él representa
una nueva generación y que está decidido a combatir la corrupción
en Panamá.
Mientras, la principal candidata opositora Mireya Moscoso se siente
la figura del cambio y promete, de ganar en las elecciones del 2 de mayo,
un gobierno que dará prioridad al campo social.
Su ex correligionario y tercer candidato presidencial Alberto Vallarino
es un exitoso banquero que se promociona como la alternativa entre Torrijos,
al que considera el candidato del ``continuismo'', y Moscoso.
Los tres candidatos - en uno de los cuales caerá la histórica
responsabilidad de recibir el Canal de Panamá a fines de este siglo
- han esbozado sus planes de gobierno y más que divergencias parecen
coincidir en diversos asuntos como en revisar algunas medidas económicas
de libre mercado aplicadas por el presidente Ernesto Pérez Balladares.
Torrijos, un economista de 35 años e hijo del extinto ``hombre
fuerte'' el general Omar Torrijos, enfatiza en su campaña la lucha
contra la corrupción. Afirma que de salir electo eliminará
el uso de partidas secretas por parte del ejecutivo y obligará a
sus colaboradores a presentar un detalle de sus cuentas bancarias, al llegar
y al salir de algún cargo público.
Torrijos fue viceministro del gobierno de Pérez Balladares, pero
ahora busca alejarse del gobernante y convencer que es un candidato con
carácter, estilo y manera de pensar diferentes.
Pero el analista político Ramiro Guerra argumenta que situación
de Torrijos ``no se le presenta fácil y cómoda. Su autonomía
es precaria''.
Las encuestas de preferencias lo siguen ubicando en primer lugar, pero
ha ido perdiendo su ventaja ante su más seria rival, Moscoso.
Torrijos, abanderado por la alianza ``Nueva Nación'' que integra
el Partido Revolucionario Democrático y otras tres organizaciones
menores, también propugna en imponer mayores castigos a delitos como
el narcotráfico y lavado de dinero.
Moscoso, una productora de café de 52 años y viuda del
extinto tres veces presidente Arnulfo Arias, ha enfilado su campaña
en atender problemas como la pobreza y el desempleo.
``Combatir el desempleo será una de nuestras prioridades'', dijo
la señora Moscoso, líder de la alianza Unión por Panamá,
encabezada por el Partido Arnulfista, principal de oposición.
Uno de sus argumentos es que varias de las políticas económicas
del gobierno, como la reducción arancelaria, han llevado a la ruina
a los productores del campo y pequeños industriales. Pérez
Balladares rechaza estos planteamientos.
Vallarino, un banquero de 47 años derrotado por Moscoso en las
primarias arnulfistas, coincide en algunas cuestiones con ella e incluso
con Torrijos, y su promesa más debatida es la de crear en cinco años
250.000 empleos.
Vallarino dejó el partido de Moscoso y se enlistó en el
Partido Demócrata Cristiano y otras tres organizaciones menores,
que respaldaron su postulación.
Los opositores lo acusan de ser un ``ambicioso'' de poder y lo culpan
del fraccionamiento de los partidos opositores, lo que objeta el candidato.

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