Don "Tito" Navarro, un grande de la hípica

Amett Pérez K.
Crítica en Línea

Hace 50 años, la hípica panameña sufrió una irreparable pérdida con el fallecimiento de Don Ernesto "Tito" Navarro Díaz, cuya vida la dedicó completamente a esta actividad desde 1918, cuando todavía no se había inaugurado oficialmente de manera organizada.

Don "Tito" Navarro, como se le llamaba cariñosamente, se inició en la hípica en ese año a la edad de 26 años, con el ejemplar "Tears", en competencias que se realizaron en una improvisada pista en el barrio de La Exposición, cercano al Hospital Panamá, según indica en sus escritos este correcto y apreciado ciudadano.

Junto a otros distiguidos caballeros, como Don Raúl Espinosa, Eduardo Chiari, Jacobo Jack Pereira, Alejandro Duque y Kent Garner, entre otros, Navarro Díaz fundó el Club Hípico de Panamá en 1922 y un mes después el presidente de la República, Dr. Belisario Porras, inauguró el Hipódromo Juan Franco, marcando el inicio de la hípica panameña organizadamente.

En su afán de coadyuvar al surgimiento de la hípica se desempeñó como preparador y propietario, así como también ocupó casi todos los cargos de la hípica criolla, ya que fue Juez de Partida, de Llegada, de Padock, de Pista y además Comisario, en momentos difíciles, demostrando una extraordinaria capacidad.

Fundó el Stud Book de Panamá a inicios de la década del cuarenta, al cual dirigió con dignidad y cariño hasta que enfermó y posteriormente falleció el 22 de febrero de 1949, a la edad de 57 años, no sin antes inculcarle a sus hijos Ramón y Ernesto Navarro Diez, el amor por la hípica después de 31 años de estar vinculado a la misma estrechamente.

Don "Tito", en compañía de doña Martina Diez, formó una familia que levantó con mucho sacrificio, educando a seis hijos.

Cabe destacar que en 1931 llevó al caballo "Picador" a competir al hipódormo Oriental Park, en La Habana, Cuba, además de su jinete Blas "Tanque" Aguirre y mozo de corral, donde ganó espectacularmente para orgullo de Panamá, de él y su familia.

Entre los ejemplares de grata recordación para Ernesto Navarro Díaz se mencionan a la yegua bocatoreña "Excuse Me", "Picador" y Cuirassier".

Tuvo bajos sus cuidados al famoso "Támesis", de propiedad de Don Carlos Eleta Almarán y montado por Blas "Tanque" Aguirre. "Támesis" llegó a consagrarse como "Campeón de la pista" e implantó varios récords.

Por estos y otros méritos más, Ernesto Navarro Díaz fue exaltado al Salón de la Fama de la hípica panameña en 1994, luego de muchos años de espera, pero actualmente este sitio de reconocimiento duerme el más profundo sueño, ya que todavía no ha sido reinstalado, a pesar de que representa una institución para toda hípica en el mundo entero.

Para el próximo 4 de abril está programado el Clásico Ramón y Ernesto Navarro Diez, los cuales representaron la segunda generación de Don "Tito", pero injusta o equivocadamente todavía se ha incluido el nombre de Ernesto Navarro Díaz a este evento, pese a que está programado para correrse en su versión número cuarenta y cinco.

 

 

 

 

 







 

Don "Tito" Navarro, como se le llamaba cariñosamente, se inició en la hípica en ese año a la edad de 26 años, con el ejemplar "Tears", en competencias que se realizaron en una improvisada pista en el barrio de La Exposición, cercano al Hospital Panamá, según indica en sus escritos este correcto y apreciado ciudadano.

 

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