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SIN PERMISO
Una ida al cine

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Redacción
Crítica en Línea

A veces los jóvenes salen de sus casas diciendo que van un lugar, sin embargo cambian los planes y se desvían, pero no lo anuncian porque saben que tendrán la negativa de sus padres. Las consecuencias pueden resultar fatales. Foto / Archivo

Jenny pensó que sus padres no le darían permiso para irse de fiesta con unos amigos, de manera que les mintió y les dijo que iba al cine con una compañera.

Aunque se sintió un poco mal porque no les dijo la verdad, tampoco le dio mucha mente al asunto y se dispuso a divertirse.

La pizza estuvo bien y la fiesta genial.

Al final, su amigo Pepe que ya estaba medio borracho, la invitó a dar un paseo.

Primero quiso dar una fumadita...

Jenny no podía creer que él estuviera fumando eso, pero aun así subió al carro con él. De repente Pepe comenzó a propasarse. Eso no era lo que Jenny quería del todo. "Tal vez mis padres tienen razón -pensó-; quizás soy muy joven para salir así.

"¿Cómo pude ser tan tonta?". Por favor, Pepe, llévame a casa, no me quiero quedar".

Molesto, Pepe arrancó el carro y comenzó a conducir a toda velocidad. Jenny, asustada, le rogó que fuera más despacio, pero mientras ella le suplicaba, más pisaba él el acelerador.

De repente, vio un gran resplandor. "Oh Dios, por favor ayúdanos. ¡Vamos a chocar!". Ella recibió toda la fuerza del impacto. De repente, todo se puso negro.

Semiconsciente, sintió que alguien la sacó del retorcido carro, y escuchó voces: "¡Llamen a una ambulancia! Estos jóvenes están en problemas".

Le pareció oír que había dos carros involucrados en el choque. Despertó en el hospital viendo caras tristes.

-"Estuviste en un choque terrible"- dijo alguien.

En medio de la confusión se enteró de que Pepe estaba muerto. A ella misma le dijeron: "Jenny, hacemos todo lo que podemos, pero parece ser que te perderemos a ti también".

- "¿Y la gente del otro carro?"- preguntó Jenny llorando.

-"También murieron"- le contestaron.

Jenny rezó: "Dios, perdóname por lo que he hecho, yo sólo quería una noche de diversión".

Y dirigiéndose a una de las enfermeras pidió: "Dígale a la familia de los que iban en el otro carro que me perdonen, que yo quisiera regresarles a sus seres queridos".

-Dígale a mi papá y a mi mamá que lo siento, porque mentí, y que me siento culpable porque varios hayan muerto.

Por favor, enfermera, ¿Les podrá decir esto de mí parte?-

La enfermera se quedó callada, como una estatua. Instantes después, Jenny murió.

Un hombre increpó entonces duramente a la enfermera: "¿Por qué no hizo lo posible para cumplir la última voluntad de esa niña?".

La enfermera miró al hombre con ojos llenos de tristeza, y le dijo: "Por que la gente en el otro carro eran su papá y su mamá".

Siempre piensen dos veces antes de hacer las cosas.

Comparte esto con tus amigos y sobre todo con tus hijos.

 

 

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La mentira, la desobediencia y la irresponsabilidad cobran caro a quienes las practican. Que el relato de hoy no se tome a la ligera.

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