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El carnaval ha vuelto una vez más con todo su color, alegría, murgas, reinas, comparsas, agua; y sobre todo, alcohol.
Durante estos cuatro días, el licor pasa a reemplazar al arroz como la base de la alimentación del panameño.
Todo gira en torno al alcohol: las sodas y jugos se convierten en "mezcladores"; las hamburguesas, chorizos, carnes en palito y comidas criollas de la fonda sirven para asentar el estómago para soportar más tragos; y las maletas llevan dentro más botellas de seco y ron que ropa para vestirse.
En cualquiera de los parques o centros donde se desarrollan los culecos, más del 80% de las personas están alcoholizados en mayor o menor grado.
Es por esto que se multiplican los accidentes automovilísticos. Según la Dirección de Operaciones del tránsito, al menos el 70% de los choques en esta época están relacionados con el alcohol.
Aquí es donde entra una de las nuevas armas de la Policía de Tránsito para proteger la vida de los conductores: el Guarómetro.
Este pequeño aditamento sirve como apoyo para la campaña del conductor designado. El capitán Teófilo Moreno, encargado de planeamiento y reconstrucción de accidentes en la dirección de operaciones del tránsito, explica que se emplean de 20 a 30 guarómetros a todo lo largo de la carretera interamericana, y en las inmediaciones de los toldos, jorones y discotecas.
Los conductores escogidos al azar deben soplar a través de una boquilla desechable, y el guarómetro mide el volumen de alcohol en el aliento, y por ende, en la sangre.
"Si la persona sale con un nivel de alcohol superior a los 0,3 mililitros sobre decilitro (ml/dl), se le aconseja a que ceda el volante a otra persona en el vehículo que no haya bebido", dijo Moreno. "O se le lleva al área policial más cercana, donde deberá permanecer hasta 12 horas, de tal forma que pueda pasar los efectos del licor".
La medida de 0,3 ml/dl equivale a beber 3 cervezas de botella, o un trago y medio de whiskey, dice el capitán, quien agrega que cuando los alcoholizados están acuartelados, se les da agua para que puedan eliminar más rápido el licor.
El cuerpo humano pierde 10% de alcohol cuando está en reposo, y hasta 20% en actividad.
"Hay que tener mucho cuidado porque la persona que piensa que todavía puede reaccionar bien con 2 ó 3 cervezas es el conductor más peligroso. Pierde la timidez, se cree más confiado, es más imprudente y piensa que hace todo con más facilidad.
Sin embargo, es por esto que se transforma en un conductor más temerario que aquél que realmente ya está completamente ebrio", afirma Moreno.
El agente explica también que muchas personas que se jactan de saber tomar y de tener experiencia con el alcohol, sufren de accidentes que no se esperaban; ya que el alcohol puede tener diferentes efectos en circunstancias diferentes.
"Hay muchos que no han comido y toman, o algunos que mezclan determinado alimento con el alcohol y sufren una congestión, o lo mezclan con algún medicamento que les crea somnolencia", añade. "Lo importante es prevenir, y cuidar sus vidas". |