Domingo 25 de febrero de 2001

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"Esto ser los carnavales"

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Eliécer Navarro, Rubén Castrejo, Minerva Bethancourth y Florencio Gálvez

Crítica en Línea

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Jorge Maxwell, el eterno director de "Los Campesinos de El Chorrillo", reconoce que las comparsas han decaído, desde que el carnaval se mudó de la avenida Central para la vía España.

Desde hace casi 18 años la figura de Pedro Altamiranda se asocia directamente con la fiesta de Momo. Cuando en 1983 apareció la canción "Carnaval en la Central", la cual fue seguida dos años después por "Las Tablas", este cantautor se convirtió en una especie de símbolo del desorden y la gozadera durante los cuatro días más esperados del año.

Su música como el mismo dice es "totalmente contraindicada en las afecciones de ahuevazoncitis aguda", por eso esos dos temas son como un himno en los carnavales.

Cada carnaval tiene uno o dos temas de moda que son tocados hasta la saciedad, pero éstos son rápidamente olvidados por el pueblo a pocos días del entierro de la sardina. A diferencia, los temas de Altamiranda no sólo son obligados durante las celebraciones en los parques, toldos y discotecas; sino que son difundidos en las emisoras durante días antes de las festividades para anunciar que viene el momento. Cuando uno los oye, ya no hay dudas de que estás en el Carnaval.

La inspiración musical de Pedro está enraizada en el calipso y en los ritmos tropicales. Según el propio cantautor, este género es tan importante para los panameños como lo es la propia música típica. No obstante, el calipso ha sido prácticamente olvidado.

En recientes declaraciones al programa de radio "La Palabra", de Mayín Correa, Pedro afirma que la música de moda en la actualidad no se compara con la de los carnavales originales.

Igualmente, los carnavales de disfraces y desfiles que Pedro gozaba en su infancia en los años 50, son muy diferentes a los de ahora. "Se ha perdido la esencia del carnaval", afirma. "El carnaval es desfile y participación del pueblo en comparsas y disfraces".

"Hoy arman una tarima y traen a cualquier cantidad de artistas internacionales malos. Aquí hay mucha lambonería con el artista extranjero. Aquí la gente cree que todo lo que viene de afuera es bueno. Pero son malos, y vienen aquí a hacer la plata que no ganan allá".

"Parte de la esencia del carnaval es la mezcla de la gente de clase alta con el pueblo: la clase alta da el prestigio, la plata y el lujo; y el pueblo da la alegría. Eso se perdió ya hace como 40 años".

Estos carnavales 2001 han sido particularmente desanimados para Altamiranda. "No siento el ánimo del carnaval, sencillamente porque todo es improvisado. Si cuando no los improvisan son malos; los improvisados serán peores".

Este año marcará el regreso de Pedro Altamiranda con un nuevo álbum, el cual ya tiene título: "Dr. Jeckyll y Mr. Hyde", según él mismo habla de lo "doble cara" que podemos ser las personas. Esto para él representará posiblemente un regreso a las presentaciones en vivo, y a enfrentar el miedo escénico que aún lo atormenta, a pesar de tantos años de éxitos.

Otro que añora los carnavales de antaño es Jorge Maxwell, conocido como "Yayi El Brujo", director de la comparsa Los Campesinos de El Chorrillo.

La comparsa fue fundada por la popular Rosa Bonilla, en 1960, y fue una de las preferidas de la muchachada, cuando el carnaval se celebraba en la Avenida Central.

Hoy, 41 años después, la comparsa se mantiene vigente, no como en sus inicios, pero tratando siempre de proyectar la alegría del carnaval, así lo dice "Yayi El Brujo".

"Recuerdo que ese año cuando se fundó la comparsa ganamos el primer premio y desde ahí todos los años hemos ganado".

"Esta comparsa es una leyenda para mí. Cuando llegan los carnavales es lo único que me preocupa", expresa Maxwell, recordando con nostalgia el año 1992, "cuando se llevaron el premio de la mejor comparsa en los cuatro días" del carnaval.

"Yayi" reconoce que las comparsas en general han decaído. En el caso particular de El Chorrillo, lo atribuye a la división del barrio después de la invasión, ya que muchos de sus integrantes se tuvieron que ir a vivir a otros lugares.

"Cuando los carnavales se celebraban en la Central, la atracción eran las comparsas", recuerda "El Brujo". Entonces existían las comparsas de Los Cariocas, Los Alegres Mulatos, Los Calipsos, Los Hippies y Los Jamaicanos, todas eran buenas, pero desaparecieron con el tiempo, sostiene el chorrillero.

Para Maxwell, una de las razones que han provocado la desaparición de las comparsas, es que con el transcurrir de los años los carnavales fueron cambiando y ya no se toman en cuenta a las comparsas.

Según Jorge, "Los Campesinos" tienen algo que los hace diferente: un ritmo pegajoso y caliente que le gusta a la gente.

Pero ese ritmo lo copió "Yayi El Brujo" de un acordeonista en Cartagena, Colombia.

Tenemos un "ritmo de salsa y de pueblo, lo que nos hace diferentes a las demás", sostiene Maxwell, mientras hace un solo de boca para identificar el sonido de la conga y timbal que caracteriza a Los Campesinos.

Pero "Yayi" le tiene un reclamo a Pedrito Altamiranda. Asegura que el tema Carnaval en la Central es de su inspiración. "Recuerdo que en una ocasión se nos dijo que Rubén Blades venía para El Chorrillo, nosotros sacamos los instrumentos y empezamos a tocar, faltaban pocos días para el carnaval, y sonamos el tema Carnaval en la Central, fue ahí cuando se tocó por primera vez. Años después escuchamos la canción que había sido grabada por Pedrito, pero como no la había registrado, no pude hacer nada".

Pero en historia de carnaval, Manuel J. Castillo, un panameño de 95 años, ligado a la industria del turismo y hoteles, tiene mucho que contar.

Con una memoria excepcional, Don Manuel señala que en 1910 se celebró en Panamá por primera vez el carnaval.

En ese carnaval de 1910 fue reina la señorita Manuelita Vallarino; en 1911 resultó escogida Trona Lefevre.

Pero en 1913, surge un fenómeno interesante con estas festividades, pues hubo "Rey, reina, príncipe y princesas elegidos por el voto popular", manifestó Manuel J. Castillo. En aquel tiempo "había una Junta del Carnaval" integrada por personas honorables tales como Archibaldo Boyd y Manuel Castillo (padre), entre otros, e incluso se lograba colectar dinero entre el comercio, pues el Gobierno no aportaba nada.

"En ese carnaval la reina fue Doña Laura Arjona de Alemán, esposa de Alfredo, padre de Don Beby", mientras que Julio Alvarado Carbonell fungió como el Rey Momo.

Las princesas eran Julieta Mistelli y Laura Boyd, hija de Archibaldo Boyd, alcalde del distrito en aquel tiempo, y los príncipes: Enrique "Quique" Boyd y Manuel J. Castillo.

Hasta el año 1927 el palacio de la reina quedaba en el Club Unión y eran coronadas en el Teatro Nacional.

"El carnaval era muy distinto, en su organización, elección popular por votos y la presentación de la reina, que llegaba el sábado de carnaval a bordo de un barco que atracaba por la marina frente a la Presidencia", indicó emocionado Don Manolo.

"Ella daba la vuelta por toda la ciudad" y al mediodía los panameños conocían que la reina estaba en Panamá.

Ya entrada la noche comenzaban los preparativos para la coronación, que se efectuaba en el Teatro Nacional.

Después de la coronación, comenzaban los bailes populares en el parque, al igual que en los toldos ubicados en forma estratégica en lugares vacíos.

Uno de los toldos favoritos era "El Lirio Rojo", ubicado en la Bajada de Salsipuedes, precisó el entrevistado.

Para el domingo de carnaval "la reina se preparaba para recibir al dios Momo, y éste llegaba al mediodía" con máscaras grandes, serpentinas y confetis, indicó Don Manuel, abuelo de Lorena Castillo, quien fue reina del carnaval y actual presentadora de televisión.

El señor Castillo recuerda que para entonces no había "nada de agua, no había culecos", pues esa costumbre comenzó en el interior y llegó después a la ciudad, expresó.

De igual manera el domingo era "considerado el Día de la Pollera" y por ende los participantes lucían montunos . Había desfile con carros alegóricos, con grandes comparsas muy lujosas todas y el trayecto era desde la Plaza Cinco de Mayo hasta la Catedral".

Incluso, ya entrada la noche, las reinas se daban su respectivo baño de pueblo, pues visitaban los toldos.

Manolo Castillo revela que los carnavales fueron suspendidos durante la Primera y Segunda Guerra Mundial (1914-1918) y (1939-1945), pero se reanudaron con el Carnaval de la Victoria (1945).

Sin embargo, Castillo siente desilusión. Antes los miembros de la Junta del Carnaval se vestían en forma elegante, se gastaba dinero y ha desaparecido "el calor de los toldos", pues ahora las personas se la pasan mirando a los artistas que se presentan en las tarimas.

Considera ridículo que una reina sea elegida por llamadas telefónicas. "Ese es el colmo", concluyó Don Manolo.

Otro que tiene una larga trayectoria en carnaval es Manuel Consuegra. Este fundó la primera murga allá por 1953, en Las Tablas, tocando una trompeta junto a un grupo de mujeres que respondían el canto. Esa murga inició cuando un grupo de distinguidas damas tableñas, entre ellas Marciana Ortiz, Virginia de Tejada, Aura V.Tejada, Lidia Tejada de López y Zenaida de Pérez, directivas de la Tuna de Calle Arriba, solicitan a Manuel Consuegra amenizar el reinado de su majestad Mitzi Sandoval, cobrando para ese entonces, B/. 35.

En 1959, comienza con la Calle de Abajo de Las Tablas, contratado por el mayor Pablo Arditto Barletta, para formar una banda en el Cuartel de Bomberos

En 1969, Manuel Consuegra deja de tocar en Calle Abajo para comenzar con la Calle Arriba, pero luego en 1971 vuelve a Calle Abajo hasta 1995.

Consuegra, de 73 años, representa una institución en cuanto a murga se refiere. El ha enseñado a tocar a todos aquellos que hoy día amenizan murgas en Las Tablas. A pesar que ya no existe la Murga de Consuegra, que todo coreaban al unísono con orgullo, él todavía toca su trompeta, por lo que estos carnavales estará en Calle Abajo.

Manuel es profesor de mecánica y música jubilado. De acuerdo a su esposa Vielka de Consuegra, en base a lo vivido junto a su esposo, puede decir que "las murgas no son de hoy para mañana, requiere meses para presentar algo como lo que Manuel hacía.

 

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