Un empleado de una de las fincas donde se procesa huevo y gallina, empresa Melo, falleció.
El hallazgo del cadáver del coclesano Jacinto Roque Castillo, de 28 años, se dio en la mañana de ayer, por sus compañeros, quienes lo buscaban afanosamente desde la noche del martes de carnaval.
El cuerpo sin vida fue encontrado en una de las quebradas de la finca Pleyade, ubicada en Cerro Azul, Pacora.
"Toti", mote de uno de los compañeros de trabajo de la víctima, explicó que Jacinto posiblemente encontró la muerte al ser mordido por una víbora, hipótesis que por ahora ha sido descartada.
LA PESCA
El amigo, dijo que Jacinto salió a trabajar a las 3: 00 de la tarde del martes. Llegó a la casa y hora y media después fue a pescar sardinas y camarones, al tramo del río Cabra que también lo conocen como río Cerro Azul. Desde entonces no se supo nada hasta su hallazgo a las 10: 20 de la mañana de ayer.
La esposa de la víctima contó que Jacinto se equipó con machete y un arpón; este último instrumento no fue encontrado y el machete quedó parado de punta.
EL CADAVER
Los compañeros de Jacinto fueron en su búsqueda. Una vez hallaron el cadáver se sorprendieron, ya que presentaba moretones en la cabeza, rostro, pómulo, dorso, codo izquierdo, pecho y una fractura en la pierna izquierda.
Se presume que la víctima resbaló, por razones que se desconocen, cayó y murió al golpearse con las rocas. La posición de las chancletas, a un metro del cadáver y la sangre, confirman la hipótesis formulada por los peritos.
Trascendió que la víctima dejó a su esposa con cinco meses de embarazo, además era padrastro de cuatro niños que quedaron en la orfandad.
UN HOMBRE RESPETUOSO
La víctima tenía alrededor de un año de estar en Cerro Azul, explicó un compañero de trabajo de Jacinto, quien describió al infortunado como un hombre respetuoso.