Mi cabeza estaba confusa. La información era variada. Distintas imágenes llenas de vida aparecían ante mis ojos. Un mundo interminable de conocimientos iba y venían. ¿Cuál elegir con exactitud?
Tal vez a mí me ha costado un poco decidirme con qué tema hacer mi escrito. No ocurre así con las personas que luchan por una causa a favor del ambiente sano. En Costa Rica, el presidente reconocerá a una panameña que ha trabajado a favor de su comunidad en el programa ecológico Bandera Azul. La pintora Sonia Alvarado de Abrahams nacida en Chiriquí, quien reside en ese país hermano.
Desde hace30 años el doctor D'croz ha dedicado su esfuerzo a proteger los manglares panameños cuyo peligro de extinción es latente. El ejemplo claro está en Isla Galeta. Parece que la responsabilidad social ante las 18 hectáreas devastadas se pasó por alto en este caso.
Lastimar el planeta, sin importar si las zonas agredidas son patrimonio mundial o área protegida no es nuevo en esta larga historia de atentados contra los recursos naturales.
Como cosa curiosa el calor es propicio para alentar las mojaderas del carnaval. En Panamá, no hay gozadera sin culecos. Esto es tradición. Allí tal vez se refresque un poco el famoso calentamiento y despertemos con el ánimo de proteger los ríos.
En Gualeguaychú, ubicada en la provincia de Entre Ríos a 300 kilómetros de Buenos Aires-Argentina, la población se ganó su derecho a realizar el carnaval más importante del país al despertar su conciencia ecológica con temas como "Selvas Amazónicas". Si el agua y los manglares ayudan a preservar la vida, ¿por qué a los que claman por salvar estar riquezas naturales les hacen tan poco caso en Panamá? Allí está David, rodeada de ríos y en este verano falta el agua. En Bocas del Toro dañan la naturaleza con la excusa del turismo.