Parece mentira que durante los carnavales muchos panameños se olvidaron de pagar deudas, hacer el súper de la quincena o comprar los útiles y uniformes a sus hijos para el inicio del año escolar, solamente para tener dinero y tomarse cantidades industriales de cerveza y ron durante 4 días consecutivos.
Durante esa fiesta, además de sus deudas rutinarias, adquieren nuevas con tal de estar holgados y tener dinero para más guaro, porque para el panameño, nunca hay suficiente cerveza para tomar en carnavales.
Ya pasada la goma y el jolgorio de las fiestas del dios Momo, retornan a la realidad y se dan cuenta de la gran "metida de pata" que han hecho al olvidarse de sus obligaciones por ir a un lejano pueblo en el interior del país o estacionarse día y noche en la Transístmica para "chuparse" todo su dinero.
Entonces uno escucha las clásicas lamentaciones de "no lo vuelvo a hacer", "voy a ahorrar para el próximo año" y "préstame 30 dólares para pasar la quincena". Lamentablemente, muchas personas no aprenden y se tropiezan con la misma roca todos los años, sin escarmentar que primero son las obligaciones y luego las celebraciones.
Aunque nunca faltarán personas que de manera sarcástica te dirán: "Sarna con gusto no pica".
Si queremos ser buenos ciudadanos lo mejor es que pensemos las cosas dos veces.
A veces es deprimente observar un Miércoles de Cenizas a un gran número de personas que se acercan a la Iglesia con un hedor a destilería al punto que pueden emborrachar a un sacerdote en caso de abrir su boca para tomar la eucaristía.
No se le pide que sea un mojigato o abstemio, pero controla los tragos y no gaste el dinero que necesitas para cubrir otros compromisos, en algo tan pendejo como emborracharte hasta quedar sin sentido.