La poca creatividad que tienen los organizadores de las peleas de boxeo a la hora de promover los combates importantes, se volvió a poner de manifiesto con la que protagonizaron en Nueva York los campeones estadounidenses, Oscar De La Hoya y Floyd Mayweather Jr.
Una vez más, la escenificación en la rueda de prensa fue la de gritos, insultos, amenazas y todo tipo de expresiones sin sentido, que dieron un colorido poco afortunado para el mundo del deporte del boxeo.
De La Hoya apenas pudo hablar cuando llegó su turno de subir al estrado, porque a Mayweather Jr. le había tocado el papel de ser el que gritase junto con algunos aficionados, posaba para que le tomasen fotografías e hiciese todo lo posible por interrumpir a su próximo rival.
"Este tipo me ha molestado durante un buen tiempo", dijo De La Hoya en el hotel Waldorf-Astoria, la primera parada de una gira por 11 ciudades para promover la pelea entre ambos púgiles por el título súper welter, versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB), prevista para el próximo 5 de mayo en Las Vegas.
El campeón del mundo, que es el que expone su título, calificó a Mayweather Jr. como una persona que no tiene educación y, por lo tanto, tendría que ayudarlo.
"Le falta algo de educación", señaló De La Hoya con una sonrisa. "Yo voy a darle una lección", acotó.
Una vez más, De La Hoya hizo el papel del boxeador que mostró la imagen del profesional controlado, correcto tanto en el vestir como en sus modales y en el lenguaje.
CON EL PADRE
De La Hoya tuvo como entrenador a Floyd Mayweather padre desde finales del 2000, pero rechazó una oferta para estar con él en la esquina durante la pelea contra su hijo, con quien ha tenido algunas diferencias personales.