Cuando arranque la temporada mañana, viernes, muchos lanzadores estarán preocupando por enfrentar a Orlando Miller, Sheman Obando y al recién incorporado José Pineda.
Pero como decía mi abuela Petra, "ojos que no ven, corazón que no siente". Bocas va mucho más allá que su trío de terror con la madera.
Los "Tortugueros" nunca han sido tan rápidos en toda su historia. Adolfo Rivera abrirá la tanda y lleva alas en sus pies. Valentino Arce bateará segundo y sus zapatos emiten humo negro, cada vez que se mueve.
Será una dupleta para intimidar. Tener a corredores tan rápidos en los senderos es el sueño de todo buen manager. El béisbol regresa al mejor estilo de los viejos tiempos, cuando la velocidad era el arma letal para ganar partidos.
Preocuparse por Miller y Obando tiene mucho sentido y lógica, pero ignorar el potencial en los senderos de Rivera y Arce será un error casi imperdonable.
Bocas del Toro no cumplió con los partidos de pre temporada y para muchos es un secreto bien escondido.
La temporada arranca mañana y los "Tortugueros" no ganan desde 1961 cuando los dirigió Randall Ring. Han pasado 46 años desde aquella grata historia, sin embargo, hoy viven ese sueño, ganar nuevamente.