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E
l Chorrillo, calificado a mi entender como corregimiento mártir, debido a los ataques arteros que sufrió durante la invasión norteamericana a nuestro país en 1989, reúne todos los padecimientos actuales como consecuencia de que se debate en una miseria espantosa, debido a un marcado desempleo en su población, viviendo a la zaga del "camarón" o subempleo y de otras actividades marginales para sobrevivir, aparte de que de sus propias privaciones económicas, algunos han derivado hacia actividades delictivas que los convierten en reos de la justicia, tales como la integración de bandas juveniles con frecuentes enfrentamientos de lado y lado, no carentes del estímulo que le imprimen sus mayores, veteranos en acciones delincuenciales.
En todo caso examinada con objetividad la tragedia del barrio de El Chorrillo en que muchos gobiernos lo han echado en el olvido y les ha interesado a los políticos tradicionales utilizarlo para épocas electorales, haciéndoles promesas que jamás han cumplido, embriagándolos para su provecho con bebidas embrutecedoras, mientras en algunos casos han sido neutralizados algunos de sus amanuenses con "botellas" o posiciones de inferior calidad y de corta duración.
La energía eléctrica de la empresa distribuidora, ni el servicio telefónico a duras penas están en capacidad de pagarlos -me refiero a la mayoría- puesto que allí existen algunos profesionales y gente de clase media muy bien establecida en modestos apartamentos, pero el padecimiento, sin duda, está sobre las espaldas de una alta población desocupada. Analizar su padecimiento con los instrumentos de una moral superficial, los resultados serían falsos a la luz de una sociología moderna. Allí la joven adolescente se prostituye empujada por la falta de medios económicos, naturalmente son los menos, impulsadas por la desesperación; no falta el joven adicto a la droga que para mantener el vicio, sorpresivamente le cae a su víctima para hacerse de medios, vaya usted a saber, también, si es para aplacar el hambre que sufre en unión de los suyos.
De todas maneras el estallido social que se produjo en días pasados, en que las fuerzas de orden se activaron para sofocarlo, es asunto que no deben perder de vista las autoridades gubernamentales, ya que un conjunto de medidas interdisciplinarias debieran ponerse en práctica para buscarle solución a sus más agobiantes problemas y sus dirigentes honestos deben inclinarse por el diálogo y no incurrir en anarquismo que resultaría un entrampamiento, cuyas dimensiones son impredecibles, del cual se podría derivar un caldo de cultivo para el fascismo.
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