A 75 días de que lleguen las elecciones generales, el ambiente político se ha vuelto enrarecido por las disputas entre candidatos que luchan por el solio presidencial, la diatriba entre la mandataria Mireya Moscoso y los magistrados del Tribunal Electoral, la guerra sucia de las propagandas, entre otras cosas.
Poco han hecho los políticos por respetar algo esencial para que las elecciones sean puras, transparentes, y que las mismas se den en orden: la tolerancia.
Cada persona debe respetar la libertad de expresión, de pensamiento y de voluntad del prójimo.
Cuando prevalece la tolerancia, se destaca la democracia. El hombre, para convivir en sociedad, debe primero aceptar que hay personas con otras propuestas y preceptos.
Panamá debe evitar el camino de la confrontación que llevaron al enfrentamiento a países como Nicaragua, El Salvador, Haití y Venezuela, en donde hubo procesos políticos que intentaron buscar soluciones a los problemas sociales y económicos, pero la intolerancia imperó.
Pedimos cordura a las autoridades civiles, al Tribunal Electoral y al Gobierno de turno, para tratar de que los próximos comicios se desarrollen en un ambiente de civismo, como corresponde.
Prepararemos el camino hacia la renovación y demostremos que tenemos una incipiente democracia que respeta la diversidad de ideas y defiende los derechos humanos.
Tal como lo dice el escritor Antonio Maura: "la tolerancia significa enterarse cada cual de que tiene frente a sí a alguien que es un hermano suyo, quien, con el mismo derecho que él, opina lo contrario y concibe de contraria manera la felicidad pública".