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El pueblo panameño, golpeado por el desempleo y los recortes presupuestarios vio con estupor en días pasados cómo el Organo Legislativo, investido de ese poder que le confieren las leyes para aprobar y rechazar el Presupuesto Nacional en los renglones de inversión y funcionamiento, ha sido escenario de una verdadera infamia, al descubrirse una planilla de 49 asesores y puestos directivos con salarios entre mi quinientos y cinco mil dólares mensuales.
Semejante gaznatada al rostro de los que menos tienen en este país de contradicciones, resulta una verdadera afrenta a la pobreza de la cual se habla de bochornos en ese recinto, donde se juntan quienes se rasgan hipócritamente sus costosas vestiduras en defensa de los humildes.
Exlegisladores y altos funcionarios de gobierno que succionaron a dos manos la teta de las finanzas públicas, no sólo en una, sino en varias administraciones; familiares y allegados a los legisladores actuales y a los altos mandos oficiales que tienen en su haber los resortes de las finanzas públicas, y activistas y militantes de partidos políticos que controlan y se reparten a través de componendas los bienes consignados a ese órgano del Estado, sobresalen entre los comilones del opíparo banquete, mientras el sufrido pueblo ve clausuradas sus posibilidades de un futuro mejor. |