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Al menos nueve soldados rusos murieron ayer en el accidente de un helicóptero militar en Chechenia, el cuarto en los últimos once días, informó un parte del Ejército Federal emplazado en esa república rebelde.
El helicóptero, un MI-8, se estrelló y explotó nada más despegar del aeródromo de Jankalá, la mayor base del Ejército ruso en Chechenia, cercana a la capital, Grozni, según la nota del mando militar.
El mando de la Fuerza Aérea y del contraespionaje en Chechenia informaron de que en el helicóptero había tres tripulantes y siete soldados, de los cuales murieron todos menos un técnico, que resultó gravemente herido.
El coronel Alexandr Drobishevski, portavoz de la Fuerza Aérea, confirmó el accidente y explicó que el MI-8, tras haber despegado se elevó a una altura de cincuenta metros, empezó a girar sin control, cayó a tierra y explotó.
El helicóptero es el cuarto averiado o abatido por la guerrilla separatista en las últimas dos semanas y formaba parte de una escuadrilla de ocho naves que participaban precisamente en la búsqueda de un MI-24 militar desaparecido el pasado domingo.
Ese MI-24 perdió el contacto por radio cerca de Jankalá en medio de complicadas condiciones meteorológicas cuando escoltaba a otro MI-8 que debía recoger a soldados heridos. El aparato pertenecía a las fuerzas guardafronteras rusas y sólo llevaba a bordo tres tripulantes, según la versión oficial.
Además, el pasado 28 de enero los guerrilleros chechenes reivindicaron el derribo la víspera de un helicóptero con 20 militares rusos a bordo, aunque el Kremlin lo negó rotundamente y el Ejército dijo que el aparato hizo un aterrizaje de emergencia.
Ese supuesto derribo o percance era el segundo de un helicóptero ruso en dos días, después de la explosión el día anterior de otro Mi-8 que costó la vida a dos generales, entre ellos el viceministro de Interior ruso, Mijaíl Rudchenko, tres coroneles y nueve soldados. |