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Las campañas de seguridad insisten en la necesidad de utilizar el cinturón para prevenir daños mayores durante un accidente de tráfico.
Pero investigaciones han demostrado que quien lleva las de perder es el pasajero trasero, pues tiene una triple posibilidad de morir ante un impacto. Por esa razó, los pasajeros posteriores deben abrocharse, de lo contrario se convertirían en balas humanas. |