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El parto, ayer y hoy.  |
Desde hace muchos años, las abuelitas han recomendado a las mujeres que acaban de tener un hijo que mantengan 40 días de abstinencia, reposo absoluto y cuidados extremos.
Y es que los años han pasado y la medicina moderna difiere con la realidad de las abuelas, lo que antes parecía una realidad viviente hoy se convierte en mitos o simplemente en viejas tradiciones.
Aunque todavía se practican viejas costumbres que nuestras madres y abuelas nos enseñan a través de los años y de sus experiencias como excelentes madres.
Según el ginecólogo Carlos Rolla, el parto es un acto natural, si no hay mayores complicaciones, los cuidados son bastantes mínimos.
Aclaró que durante las primeras horas sentirán cólicos que disminuirán de intensidad conforme pasen los días, y que harán que el útero llegue a las dimensiones que tenía antes del embarazo en un periodo de aproximadamente 10 días. El sangrado en un inicio es rojo intenso y cambiará a un color "asalmonado", posteriormente será blanco y muy líquido y finalmente, desaparecerá alrededor del mes.
LOS FUNDAMENTOS DE LA CUARENTENA
Es cierto que el cuerpo femenino es sometido a cambios realmente violentos tanto durante el embarazo, como durante el alumbramiento.
Los médicos actuales conocen a fondo todo el proceso, en sus múltiples niveles: hormonal, fisiológico, psicológico y tienen términos médicos específicos para describir cada cambio. Y éstos, por supuesto, no coinciden con los usados por nuestras abuelitas o por las mujeres tradicionales.
Sin embargo, el Dr. Rolla reconoce que los cambios traumáticos que sufre el cuerpo femenino durante el embarazo y el alumbramiento requieren de cierto tiempo para que los órganos sexuales recuperen su tamaño y funcionamiento normales. Si el parto es normal, 20 días son suficientes para que cicatrice todo en la vagina. Hasta la hora de las relaciones sexuales, se puede esperar veinte días siempre y cuando la mujer lo desee, explicó el ginecólogo.
LO QUE SI... LO QUE NO
Al hacer un recuento sobre lo que las abuelitas recomendaban a las mujeres hacer durante la cuarentena y la opinión actual del ginecólogo, encontramos lo siguiente
Las comadronas de antaño trataban con frecuencia a las parturientas como si fueran convalescientes de una enfermedad mortal. Por supuesto, ni los doctores ni las mujeres de nuestra época aceptan esta posición. El Dr. Rolla insiste en que ni el embarazo ni el alumbramiento son "enfermedades", sino procesos naturales de reproducción, que deben tratarse como tales. En el caso de una cesárea, se debe proporcionar a la mujer los mismos cuidados que a cualquier paciente al que se le ha practicado una cirugía de abdomen. Si se trata de un parto natural, la recuperación es mucho más rápida y con frecuencia se realiza en una semana. Las cuidadosas abuelitas nos aseguran que no debemos lavarnos la cabeza, ni realizarnos ningún tipo de químicos. Según el ginecólogo el baño será normal, al igual que podrá lavarse la cabeza y hacerse tinte con normalidad, lógicamente hay que tener cuidado con los químicos que pasan a la sangre por la lactancia del bebé, pero sólo hay que dejar de dar pecho por unos días. El sereno es uno de los miedos más grandes de la recién paridas por las tradiciones. "Si lo que temen es al pasmo, este ocurre en el cambio brusco de temperatura, ya que cambia los niveles de circulación, no por el sereno o el lavado de cabeza" aclaró el doctor. Las abuelitas insisten en que hay que usar panties fajas y zapatos bajos luego del parto. Para el ginecólogo las fajas no afectarán en nada la figura de la mujer, pues adelgaza cuando empieza a dar leche. Y eso de que las caderas se abren no es cierto ya que los huesos se mueven. Con respecto a los tacones mencionó que lo pueden utilizar normalmente si se siente en condiciones de usarlos. Muchas madres tradicionales presionan en que la parturienta debía tener una dieta convaleciente, generalmente una dieta blanda, durante toda la cuarentena. El Dr. Rolla recomienda una dieta equilibrada, sana y nutritiva, desde el día siguiente al alumbramiento. Están de acuerdo en que se eviten alimentos irritantes, o que produzcan gases, sobre todo si la madre amamanta a su bebé. En cuanto a la cesárea, tanto el doctor como las abuelas coinciden en que debe ser cuidada como una herida quirúrgica, no alzar peso, tratar de no resfriarse ya que molesta la herida y puede romper algunos puntos. Ser cuidadosa y tratar de que no infectarse la herida. Tomar antiflamatorias y calmantes para el dolor.
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