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La dura situación económica que se vive en el país afecta más que todo las clases más humildes y a ello no escapan un grupo de campesinos de Penonomé que debe dedicarse a limpiar con machetes porque sencillamente no hay otro trabajo.
Este es el caso de dos humildes señores que a diario trabajan con el machete para mantener a su familia.
Encarnación Lorenzo, reside en la comunidad de Vía Hernández, nunca ha trabajado de otra cosa que no sea ser machetero, "este trabajo es duro pero tengo que hacerlo, no hay nada más" señaló mientras laboraba en horas de la mañana en la Interamericana con su machete.
La dura situación económica que se vive en el país afecta más que todo a as clases más humildes y a ello no escapan un grupo de campesinos de Penonomé que debe dedicarse a limpiar con machetes porque sencillamente no hay otro trabajo.
Este es el caso de dos humildes señores que a diario trabajan con el machete para mantener a su familia.
Encarnación Lorenzo, reside en la comunidad de Vía Hernández, nunca ha trabajado de otra cosa que no sea ser machetero, "este trabajo es duro pero tengo que hacerlo, no hay nada más" señaló mientras laboraba en horas de la mañana en la Interamericana con su machete.
Según señala, ellos empiezan a trabajar a las 7:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. con el machete y un "garabato", o rama torcida, como complemento del machete en la limpieza, agua y cuando se puede un almuerzo, al que ellos acá conocen como el "lonche". |