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Estamos en medio de una contienda electoral que cada día va tomando más vigor. Desde una perspectiva neutral, la zanahoria del discurso político de cada uno de los principales candidatos, es, al final de cuentas la misma. Así, el que gane, asegura que lograra crecimiento económico sostenible, promoverá fuentes de trabajo para la reducción del desempleo, mejorará la calidad de vida de los panameños, etc., etc., etc., etc...¿¡Hasta cuando esta lucha!? Sea quién sea el ungido de la nación panameña por votación, ojalá y logre cumplir con sus promesas de campaña que suenan, cada cinco años, como disco rayado de Osvaldo Ayala.
Esta campaña electoral no obstante presenta una oportunidad única para aquel candidato que verdaderamente contemple un "hit" en su agenda y atender la exigencia de la sociedad marginada de lograr superarse económicamente. En estos tiempos, cuando hasta el "bien cuidado" tiene su celular, un ingrediente indispensable para lograr este objetivo es el acceso, primordialmente a una línea telefónica y en segunda instancia, pero no menos importante, a las herramientas y acceso de información digital como el Internet.
La disminución de la brecha social, va de la mano con el esfuerzo por disminuir la llamada brecha digital. Irónicamente en Panamá, los aspirantes a la Presidencia nos venden sus planes para combatir la pobreza, pero por ningún lado se les escucha que dicho plan incluye un programa de Acceso Universal a los servicios de las telecomunicaciones, para que, como mínimo, aquel que vive en la último rincón del país, cuente con acceso a un teléfono público.
La brecha social de este país, jamás se cerrará, mientras existan comunidades que no tiene un aparato que se inventó hace un siglo y para ellos sigue siendo un lujo.
La recomendación para el próximo presidente; tenga un plan de acceso universal en su agenda sí es que verdaderamente pretende cumplir con sus promesas hacia la sociedad marginada. |