Lo tenía que hacer desde hace tiempo. La renuncia de Melitón Sánchez, como presidente del Comité Olímpico de Panamá (COP), ha causado una profunda tristeza entre sus seguidores.
Sánchez representó al olimpismo panameño, nacional e internacionalmente, por un cuarto de siglo, hasta que en agosto de 2006 perdió el aval del Estado, mas no del Comité Olímpico Internacional (COI).
Pero, ¿quién es la persona que reemplaza a "Don Meli" como representante de Panamá ante el COI? Nada más y nada menos que Roger Moscote, el jerarca de la Federación Panameña de Natación (FPN), que está involucrado en los escándalos de supuestos malos manejos de fondos del Estado durante los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, a los que asistió como jefe de misión.
Si lo que querían la noche del pasado lunes, era mejorar la imagen negativa que del COP tiene la gente seria, quiero que sepan que con la elección del señor Moscote se equivocaron.
Es motivo de pesar y de profunda tristeza, que no haya en el deporte criollo gente nueva, capaz de hacernos salir del subdesarrollo deportivo en el que, desde hace lustros, estamos inmersos.
En aquella madrugada no había más: había que escoger entre Franz Wever y Moscote.
Por lo menos, a Sánchez hay que aplaudirle su decisión. Ahora le toca cumplir con lo prometido. Espero que, como hombre de palabra, no haga lo que hizo su rival, Miguel Vanegas, quien gritó a los cuatro vientos que no volvería a la silla del COP que avala el Estado, lo que no cumplió.
¿Es la salida de Melitón la solución al problema del deporte en Panamá? Claro que no.
No es un secreto que el mexicano Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), ha impuesto su ley. Tampoco es un secreto que la ODEPA es un "grupito" de amigos que se protegen mutuamente. Por eso, en parte, el fracaso de Vanegas en su lucha por conseguir el reconocimiento internacional.
Con la salida de Melitón, no acaba la crisis del COP, pero por lo menos éste ha puesto su granito de arena. ¿Qué ofrece usted para la solución del conflicto, señor Vanegas?
Si en Panamá se cumpliera con el precepto olímpico del juego limpio, no habría tantos problemas.
¡Ayudemos al deporte!