Cuando estaba por hacer una entrevista en el Kenny Serracín, alguién tocó mi mano.
Un ángel vestido de traje indígena y su hermano, con camisa a cuadros. "Nos toma una foto señor", dijo la niña que llevaba una sonrisa que te cambia el ambiente.
Los coloque uno al lado de otro, se abrazaron como hermanos, luchadores en las buenas y malas. Era una foto especial, que grababa a dos aficionados al béisbol, como nunca había visto. El brazo derecho del hermano cae sobre el hombro de su hermana, diciendo, aquí estoy hoy, mañana y siempre. Son hijos de su "Majestad", creyentes del béisbol. Si los ven mañana en el juego, dénles su amor.
¡Viva el béisbol!