"Yo quiero un nuevo Irak. Hemos tenido mucho sufrimiento", afirmó emocionado Ahmed Al-Saady luego de depositar su voto en la urna ubicada en el circuito de New Carrollton (Maryland), donde iraquíes residentes en Estados Unidos comenzaron a votar ayer.
Este chiíta originario de Bagdad que trabaja en un colegio en Virginia llegó a votar acompañado de su mujer y su pequeño hijo, poco después que abrió el circuito en el hotel Ramada Inn de las afueras de Washington.
Escasos electores fueron a sufragar en la gélida mañana de este viernes. Los pocos que fueron lo hicieron bajo la atenta mirada de periodistas y teleobjetivos.
"Tenía un hermano que fue asesinado hace un año. Ello me da fuerza para involucrarme en estas elecciones", explicó otro elector, Mohamed Ganon, miembro de la Organización Internacional para la Migración (OIM), entidad encargada de coordinar la votación de los iraquíes en el exterior.
Para ellos en Estados Unidos se abrieron cinco oficinas las que están ubicadas en Detroit, Chicago (norte), Los Angeles (oeste), Nashville (sur) y New Carrollton. Los iraquíes que viven en el exterior tienen tres días para presentarse a sufragar.