Centenares de damnificados por sismo saquean
comercios

Cientos de hombres, mujeres y niños
se vieron involucrados en una ola de saqueos en busca de alimentos. Foto
AP

Colombia
REUTERS
El gobierno colombiano pidió
el miércoles calma a los centenares de hambrientos supervivientes
que se lanzaron a saquear comercios en la región central del país
asolada por un terremoto que ha dejado al menos 878 muertos.
La nueva cifra de víctimas fatales fue proporcionada por el miembro
de la Cruz Roja colombiana Luis Beleño, quien también dijo
que había 3,411 heridos.
Mientras tanto, la tragedia de millares de personas degeneró
en disturbios en el centro de Armenia, entre pobladores y agentes de la
policía secreta DAS, quienes hicieron disparos al aire con sus armas
de dotación para evitar los saqueos, según imágenes
mostradas por la televisión local.
"Dénnos comida, no plomo (balas)", gritaban los manifestantes.
"Nos van a matar", gritó otra mujer, mientras señalaba
a una camioneta en la que se desplazaban los agentes de la policía
secreta.
Tiroteos dispersaron a un grupo de personas que deambulaban en una calle
rodeada de escombros, a cinco cuadras del centro de la ciudad, y se veían
agentes secretos persiguiendo con sus armas a varios jóvenes.
Frustrados por la poca asistencia que han recibido y dos días
después del sismo de 6,0 grados de magnitud en la escala abierta
de Richter, cientos de damnificados irrumpieron en un supermercado de Armenia,
a punto de derrumbarse, arriesgando sus vidas, en busca de agua y comida.
"Nosotros estamos haciendo todos los esfuerzos para que las ayudas
lleguen a las regiones damnificadas", sostuvo el ministro del Interior,
Nestor Humberto Martínez, quien agregó que se habían
enviado 95 toneladas de comida a la azotada región.
Martínez, entrevistado por noticieros de televisión desde
la pista del aeropuerto militar de Catam, en Bogotá, sostuvo que
toda la capacidad aerotransportada del Ejército, la Fuerza Aérea
y la Policía fue copada para llevar la ayuda.
Indicó que el presidente Andrés Pastrana autorizó
que el avión presidencial, con capacidad para 30 toneladas, sea usado
para transportar comida y agua.
"Quiero solicitar que los mensajes que entreguemos los hagamos
sin desesperanza, porque las ayudas ya están allá, hay toda
clase de auxilios", sostuvo Martínez.
Hombres, mujeres y niños ingresaron a la planta baja de un derruido
edificio de cinco pisos en Armenia, y sacaron alimentos y bebidas ante la
mirada impotente de la policía, que no pudo contener a la multitud.
"No nos han dado ningún tipo de ayuda y nos vimos obligados
a hacer este saqueo", dijo a Reuters un hombre que participó
en el robo.
"Solamente entre el 5 y el 10 por ciento de las necesidades de
alimentación se está cumpliendo. La gente tiene hambre y algunos
de los niños están deshidratados", dijo a Reuters la
secretaria de Desarrollo Social del departamento del Quindío, Cecilia
Ramírez.
"La situación está muy grave, mi opinión personal
es que esto está muy descoordinado", aseguró la funcionaria,
al tiempo que denunció que muchas de las donaciones de comida y ropa
quedaron en Bogotá por problemas de distribución.
Mientras tanto los jefes de bomberos y la Cruz Roja estiman que podría
haber hasta 2,000 muertos tan solo en Armenia, una ciudad de 220,000 habitantes,
ya que hay cadáveres aún soterrados bajo toneladas de escombros.
Pese a la tragedia y la frustración, se registraron historias
de alegría, como el rescate de Aleida Roncancio, una mujer de 70
años, y del niño Geison Garzón, de 12, quienes sobrevivieron
más de un día en medio de ruinas y escombros.
Un equipo de expertos en búsqueda y rescate partió desde
Escocia para apoyar las labores en las áreas afectadas.
La cuadrilla se unirá a grupos de Estados Unidos, Japón,
México y Francia, con equipos de alta tecnología y sensores
térmicos para encontrar señales de vida en medio de derruidas
moles de concreto.
Socorristas y bomberos aseguraron que no durmieron en las últimas
horas y que sólo ingirieron pan y refrescos de soda, mientras que
las operaciones de rescate nocturnas se suspendieron parcialmente por falta
de luz.
Un grupo de bomberos pidió la colaboración de periodistas
de televisión para que activaran sus luces en la noche y así
continuar las operaciones de búsqueda y rescate, en medio de planchas
de concreto y metales retorcidos.
Un grupo de voluntarios del vecino departamento del Valle no consiguió
una respuesta apropiada para la utilización de tres plantas eléctricas,
pese a que el gobierno confió en que restablecerá un 70 por
ciento del servicio de energía al terminar la tarde.
"Tenemos un gran problema, todo es burocracia, reuniones y papeles.
Nosotros estamos en reuniones hablando mientras que miles de personas están
en las calles muriendo", declaró un alto funcionario del gobierno
departamental, quien pidió no ser identificado.
La fuente aseguró que hay poca coordinación entre la Cruz
Roja, la Defensa Civil y los bomberos, y que cada organismo está
operando de manera independiente.
El funcionario aseguró que el sistema de comunicaciones por radio
quedó interrumpido, cuando todo el mundo empezó a utilizar
la misma frecuencia.
Ariel Ospina, jefe de rescate de la Cruz Roja del Quindío y encargado
de coordinar la operación, negó las afirmaciones.
"Estamos trabajando de una manera integrada entre todas las instituciones
de rescate. Ya evaluamos las áreas de riesgo y distribuimos equipos
de trabajo", dijo Ospina a Reuters en el puesto de mando de la Cruz
Roja al norte de Armenia, a varios kilómetros de la zona más
destruida.
Los sectores más dañados por el terremoto del lunes son
los vecindarios pobres del centro y sur de la ciudad, mientras que el norte
quedó casi intacto, pese a la magnitud del sismo.
"Estoy trabajando aquí desde ayer (lunes), comiendo solamente
pan y gaseosa, no he podido dormir", relató un bombero de la
ciudad de Cali el martes en la noche, mientras removía escombros
en un costado de la plaza de Bolívar, la más importante de
Armenia.
Algunos de los edificios públicos de Armenia se mantienen en
pie, al igual que un hospital, la iglesia y algunas escuelas.
Pero entre un 75 y un 100 por ciento de los barrios del sur, al igual
que un 30 por ciento del centro, fueron prácticamente borrados del
mapa.
"No vamos a poder reconstruir todo ni siquiera en 10 años
y habrá un problema muy serio con toda esta gente en 10 ó
15 días. La situación es muy difícil, Armenia está
dolida", dijo, con lágrimas en los ojos, el presidente del Comité
Regional de Cafeteros, Oscar Jaramillo.
Habitantes del barrio Santander, en el sur de Armenia, denunciaron que
la situación es grave y que no les han suministrado ni siquiera una
bolsa de agua.
"Ya que no morimos en el desastre, nos van a dejar morir de hambre",
dijo Nohemí Peralta, de 60 años y cabellos blancos, quien
pasó la noche bajo una improvisada carpa de plástico, con
su hija y cinco nietos.
Félix Alzate, otro sobreviviente del sector, afirmó que
"las cosas son muy descoordinadas, no hay apoyo, no se llega a los
damnificados con la comida".

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