La formación del nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama Dunham, podría servir para propiciar el entendimiento entre Estados Unidos y aquellos países tradicionalmente contrarios a su forma de vida, a su democracia y rejuegos políticos.
El desarrollo personal del mandatario ha sido nutrido por la influencia de personas de mundos diferentes, con disímiles creencias religiosas, políticas y culturales.
Cristiana fue su madre, Ann Dunham, musulmanes su padre y padrastro y muchas de sus amistades son judías.
Dunham se casó con Barack Obama, un emigrante africano de raza negra proveniente de Kenia a quien conoció en la clase de ruso en la Universidad de Hawaii. Al poco tiempo se separaron. Posteriormente contrajo matrimonio con un ciudadano indonesio, con el cual tuvo una hija. Los dos hombres profesaban la fe islámica.
Estos elementos podrían sentar las bases para un posible entendimiento entre el presidente del país más poderoso del planeta y los de aquellas naciones consideradas tradicionalmente enemigas por Washington.
Es posible que Barack Obama sea un presidente a favor del entendimiento, la conciliación y la tolerancia. Su formación ha de permitirle entender las diferencias filosóficas, sociales, culturales y políticas de quienes históricamente, se han opuesto al sistema político estadounidense.
Sin embargo, esta intención deberá tener afinidad con los intereses de Estados Unidos; de lo contrario, la colisión se daría dentro de su propio engranaje y esto podría ser un precio muy caro que pagar.