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Benjamín, lucha por su vida

Rodolfo Gaitán
Crítica en Línea
Muchos seres humanos que se sienten fracasados han perdido las esperanzas de luchar se niegan a llevar vidas productivas porque algún mal les ha acaecidos sufren desecciones, tal vez fueron víctimas de menosprecios, indignación o quizás tengan algún impedimento físico que les hace pensar que lo rechazan en el contorno social donde se desenvuelve. Aunque esta reflexión es más bien un consuelo dirigido a personas normales que muchas veces se echan al abandono pierden la fuerza de voluntad el interés de vivir la baja autoestima por una desección los convierten en un ser digno de lástima a pesar que en el paraje de sus vidas desaprovechan grandes oportunidades, la debilidad lo conlleva a cometer toda clase de locura sienten un vacío existencial espiritual y desafortunadamente están convencido que el mínimo esfuerzo no vale la pena, ya que el costo por intentarlo puede resultar demasiado elevado. Sin embargo, para Noriel Benjamín Martínez en sus 29 años de edad, pareciera que todas las esperanzas sean desvanecidas su deficiencia mental ha sido motivo de compasión desde que nació se le diagnosticó parálisis cerebral, le han privado la sensibilidad de sus movimientos y la atrofia padecida desde su infancia le impidió desarrollar normalmente sus extremidades. Con una mirada inocente indefenso sin poder valerse por si mismo víctima del destino postrado en un catre, el discapacitado tiene la dificultad de no contar con una silla de ruedas para movilizarse dentro de los predios del hogar sus familias lo cuidan con ahínco pero se les imposibilita brindarle lo sustancial debido a su condición de pobreza. Según la madre del invalido Bárbara Martínez ha agotado todo los recursos con el fin de que se le done aunque sea la cilla de rueda pero muchas promesas incumplidas que lo van a apoyar con el equipo, mientras tanto seguirá luchando hasta lograr que alguien se conduele y le extienda su mano porque la fe en Dios siempre ha sido una de sus grandes virtudes que la fortalece a no perder las esperanza de recibir lo necesario para que su hijo pueda vivir mas cómodamente el resto de su vida. Martínez explicó que su hijo tenía 3 años cuando emigró del interior a la capital en busca queda de una mejor calidad de vida para su familia pero la crisis social que vive el país dos de sus hijos están desempleados y solo dependen económicamente del mayor, quien labora en una empresa editora de libros y con el salario mínimo solo alcanza para satisfacer las necesidades básicas. "Por recomendación de los propios galenos me sentí obligada a tomar la decisión de emigrar a la ciudad capital para que mi hijo impedido recibiera un tratamiento más efectivo una atención médica adecuada y hacer los contactos necesarios para incorporarlo en un centro de habilitación especial con el deseo de que aprendiera ciertas habilidades a pesar de su condición física inestable"expresó la señora Martínez.
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