Duckins Jacques, de 25 años, se siente un hombre afortunado. El haitiano tiene cinco años estudiando en Panamá. Su vida cambió drásticamente con el terremoto de 7.3 grados que sacudió a su país el pasado martes.
Al ver las ruinas y los muertos de su país, su corazón se llenó de tristeza; no sabía si su madre y su hermana de 15 años habían sido una de las tantas víctimas que dejó el sismo.
Se sumó al grupo de rescatistas panameños que viajó a su país para colaborar como intérprete. El sábado comprobó que su familia estaba viva. Cuando realizaban un rescate en una escuela pública, un amigo le avisó que su mamá y su hermanita estaban bien.
Con un abrazo y un beso se unió a su madre, y pese al devastador terremoto, Dios le regaló la oportunidad de volver a verla.
ANHELO: SOS - BONDAD
Su familia quedó en la ruina y quiere regresar con ellas a Panamá, pero como no tienen documentos apela al gobierno panameño para que los ayude. Jacques se ha ganado el aprecio de la delegación nacional.