Impotente se siente la familia de la adulta mayor Leticia Bethancourt, de 67 años, que fue asesinada por un menor que con un arma de fuego le disparó varias veces en la cabeza, el pasado sábado, en horas del día.
Su hija Carmen Muñoz reveló que su madre envió una carta al Presidente de la República Ricardo Martinelli para explicarle que su familia era amenazada de muerte por delincuentes que usan el área para operar en la Calle 9 de Meléndez y Santa Isabel.
La mujer desconoce si el Mandatario recibió la carta, pero aprovechó para enviarle un mensaje, ya que las amenazas continúan y ahora la vida de toda su familia está en peligro.
"Señor Presidente, ¿hasta cuándo soportaremos esta violencia? Le pido que nos ayude y frene esa ola de delincuencia que no nos permite avanzar; ahora nos mataron a nuestra madre, pero esperamos que su muerte no quede impune", exclamó.
"Nos están amenazando que también van a acabar con nosotras", dijo en llanto y argumentó que saben (los delincuentes) que no están de acuerdo con las actividades a la que se dedican esos sujetos que mandaron a matar a su madre Leticia.
Dijo que los sujetos querían que su madre saliera de ese apartamento y se los dejara gratis, pero como no lo hacía le dañaron el techo y le destruyeron las ventanas. Esa persecución era constante y a pesar de todo lo que hicieron en la corregiduría del Barrio Sur, y en otras instancias, nunca encontraron una solución.
La víctima fatal tenía dos años de residir en la casa 8051, apartamento 2 de la Calle 9 de Meléndez y Santa Isabel, pero desde que llegó a ese lugar su vida se convirtió en un martirio.
Al homicida no le importó que una niña de 5 años observaba cómo mataba a su abuelita. Necesitará mucha ayuda sicológica para sobrellevar el peor de los recuerdos.
Leticia cuidaba a sus nietos y vivía con sus dos hijas en ese apartamento que se encuentra en la parte baja del edificio, al que también llegaban sus otros hijos.
Sin embargo, la Policía Nacional en Colón, a cargo del sub comisionado Diego de León, le ha declarado la guerra a los delincuentes que operan en ese sector, y que en muchos casos ni siquiera viven en esa calle.
"Este será un cuartel más para nosotros", dijo refiriéndose al apartamento de la adulta mayor, ya que según el jefe policial no se permitirá que el hampa se crea dueños de esa calle y aseguró que la muerte de esa señora no quedará solamente como una estadística de la violencia.
Los uniformados han establecido un retén y un sitio donde van a operar para impedir que lleguen a ese sitio los delincuentes que tenían el área azotada.
El sábado que fue asesinada Leticia Bethancourt, el homicida fue hasta una iglesia cercana para que el pastor lo acompañara a entregarse. También dijo donde estaba el arma homicida.
Sólo en la noche del mismo sábado, varios sujetos armados con escopetas intentaron llegar a esa calle, se desconoce si era para mostrar su rechazo a este crimen, o si eran compinches que querían amedrentar a la Policía.
Casos como estos reflejan la falta del calor familiar y la educación que necesitan estos menores infractores que crecen en medio de la violencia y que convierten como suyas las actividades delictivas a las que después tendrán que pagar en las cárceles del país.