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Cuando el conocido me pidió que participara en una marcha contra el gobierno de Mireya, me negué rotundamente. "Yo luché en las calles para tumbar la dictadura militar y ahora no voy a hacerlo para tumbar la Democracia", dije con solemnidad.
Me miró raro el conocido. Explicó que el gobierno estaba haciendo cosas negativas y los "antiguos" civilistas teníamos el deber de combatirlo".
Eso ocurrió a pocos meses de iniciada esta administración. Debo confesar que tuve informes muy serios sobre reuniones, donde elementos de las "fuerzas vivas" (económicamente) discutieron la posibilidad de derrocar este gobierno. No quise involucrarse en ninguna de ellas, ni tampoco busqué más informaciones, ya que no deseaba ser "subversivo" en Democracia.
Además, la decepción ya carcomía mis entrañas, al ver algunas acciones poco exitosas del que se proclama "gobierno de los pobres". He pensado muchas veces que uno luchó contra la dictadura, exponiendo la vida y bienes, para que luego unos politiqueros sinvergüenzas (incluso del PRD) se llenaran de plata en gobierno.
Claro que cuando agitábamos banderitas blancas y hacíamos otras actividades (que no se han divulgado) contra la dictadura, se pensaba en el futuro de la patria panameña y en los intereses particulares.
Pero tonta es una persona que expone su pellejo y tranquilidad, para que luego unos bellacos se llenen los bolsillos. Cuando veo disfrutar de la Asamblea a honorables que antes le limpiaban las botas a los militares, siento un malestar en el estómago. Lo mejor que ha quedado de la tumbada de la dictadura (gracias a la invasión norteamericana), es la desaparición de las Fuerzas de Defensa y el militarismo.
En segundo lugar está la libertad de expresión, que como periodista valoro mucho. Sin embargo, en esta Democracia se ha perseguido a decenas de colegas por criticar la corrupción y las acciones chanchulleras. Funcionarios que gritaron cuando Noriega controlaba la prensa, ahora no soportan en sus pieles sensibles una crítica, o el señalamiento de lo negativo que hacen.
Y creo que ese sentimiento que tengo es compartido por muchos panameños, decepcionados con estos gobiernos democráticos "post-invasión". Aquí está la razón de que hayan fallado algunas manifestaciones y marchas, contra injusticias que sufrimos ahora que vivimos en libertad.
Tanto los gobiernos arnulfistas de Endara y Mireya, como el PRD del Toro, han hecho lo que les dio la gana. Medidas tomaron que no fueron las más acertadas para el pueblo. Se ha visto subir el costo de la vida, aumentar la corruptela, imperar la ineficiencia gubernamental, difundirse las mentiras y patrañas, etc.
Claro que a la oposición PRD no le interesa que caiga Mireya, porque piensa aprovecharse de sus errores para lograr el "voto de castigo" de los descontentos. Y los independientes que luchan contra la dictadura, ¿Qué haremos en las próximas elecciones? A no dudar, nuestra posición no es fácil... |