Si de algo no hay duda es que el verano es de los niños, ellos son quienes más disfrutan los días de sol, piscina y playa.
Los pequeños aman el agua, no les interesa si es dulce, salada o con clorox. No se cansan de bañarse (salvo si tienen miedo al agua), saltan las olas, abren canales en la arena, hacen nuevos amigos... esto les proporciona un campo de experiencias nuevas que recuerdan el resto del año.
Es tarea de los padres impedir que un incidente, sea pequeño o grande, les impida disfrutar de la tan anhelada estación seca. Hay que protegerlos muy bien del sol y evitar que corran el menor riesgo en el agua. Además, debemos conocer cuáles son los primeros auxilios en caso de insolaciones, picaduras y quemaduras solares.
¡CUIDADO CON EL SOL!
La palabra verano viene de la mano con el sol, y más este año, cuando el fenómeno del niño cause estragos. Por ello, expertos recomiendan que los bebés menores de seis meses no sean expuestos directamente al sol, ya que el niño podría sufrir quemaduras y golpes de calor.
Recién a partir de los seis meses de vida se deberá usar filtros solares N' 15 (o superior) que contengan dióxido de titanio. El filtro debe distribuirse en todo el cuerpo del bebé, incluidas cara y orejas, media hora antes de exponerlo al sol. Se deberá reponer cada dos horas o cada vez que el niño se moje, tanto en la piscina, río o mar.
Los horarios aconsejables para la exposición al sol son antes de las 10: 00 de la mañana y después de las 3.00 de la tarde. Es decir, hay que evitar la exposición directa en horas del mediodía.
Recuerde que no es conveniente para el bebé pasar todo el día en la playa o junto a un río, a pesar de contar con carpa o sombrilla.
EVITANDO EL GOLPE DE CALOR
Es fundamental asegurarse una buena hidratación.
Cuando se viaja en carro, es importante mantener el vehículo ventilado, ya que el mismo puede llegar a temperaturas de 65 grados e incluso en la sombra a temperaturas de 45 grados.
Se recomienda vestir a los niños con ropa ligera durante el verano. Se debe tener claro que el menor está más predispuesto a hacer golpe de calor que el adulto, porque suda menos. El niño absorbe más calor que lo que pudiera recibir el adulto, porque tiene más masa corporal.
Cuando el menor ya padece del mal, médicos aconsejan tomar bastantes líquidos, con electrolitos. Dijo que una forma practica de hidratar al niño es darle suero casero.
ACCIDENTES POR INMERSION
Todos los veranos hay accidentes de niños que se ahogan en piscina, ríos y playas, es de vital importancia tenerlo muy vigilados, no descuidarse.
Los niños muy pequeños se pueden ahogar incluso en pocos centímetros de agua, como en las piscinas plásticas.
Otras medidas de seguridad comprenden:
Nunca dejes a los niños solos en la piscina, ni siquiera cerca de ella.
Después de jugar en la piscina guarda todos los juguetes. Si los dejas en la piscina pueden resultar una tentación para el niño.
Si el niño no sabe nadar y usa algún flotador o chaleco, asegúrate de que sea fiable y de que lo lleva bien puesto.
Todas las herramientas y productos químicos para el mantenimiento de la piscina deben mantenerse fuera del alcance de los niños.
Si han comido, que no se bañen antes de hacer la digestión (2 horas).
Si el niño ha sufrido quemaduras solares, las comprensas de agua fría refrescan y alivian las molestias.
PICADURAS RIESGOSAS
En el mar se debe tener mucho cuidado con las picaduras, algunos peces o medusas pican y provocan reacciones alérgicas.
Uno o más síntomas de que el niño ha sido picado es dolor, picazón, hinchazón y urticaria.
¿Qué hacer? Lavar bien la piel. Fijarse si hay algún aguijón clavado, extraerlo con una pinza. En las picaduras de medusas, aplicar una pomada con corticoides (también alivian unas gotas de vinagre). Si la reacción es muy grande, acuda a un centro médico.