Todos los panameños parecen haber leído a Borges, sobretodo aquello en donde prefiere la alegría a la felicidad. Y, es que estar alegres nos aproxima a la verdad, a la burla, nos aleja de la hipocresía y de aquella cárcel depresiva de la discreción. La felicidad no! esa es una vaina casi imposible y efímera como para que uno pierda el tiempo persiguiéndola.
Por eso creo que el panameño goza y ríe de ciertas desgracias ajenas, como aquellas que sufren algunos políticos criollos que en sus momentos llegaron a creerse "Dioses" salidos de la Iliada, con poderes para atracar los bienes del estado y pasearse impunes entre dos millones y medio de soquetes que los repudian y que no son ignorantes de sus saqueos ni de sus vidas dolosas y asquerosas, pues chocan ante la calamidad de 150, 000 casas sin agua potable y por el millón de pobres que sobreviven en el país, después de 20 años de gobierno del tuerto de la escopeta.
El calabozo psicológico que perdurará para el resto de sus vidas en: Belgis Castro, Jaime Salas, Salvador Rodríguez y de los que faltan, es tan grande, que el escándalo ha trascendido fronteras. Muchos Istmeños diseminados en el planeta, emigrados para estudiar o a ganarse el pan honradamente llaman contentísimos, por saber si son ciertas las noticias que en Panamá por fin están metiendo en la cárceles a los "cocotudos", y pueda que a un ex presidente como en Lima y San José.
La llamada que más me alegró, por lo graciosa, fue la me hizo un pelao desde Nueva York, preguntando : Tío, tío, es verdad que "gararon" a Martín "Torigos"?, cosa que aclaré pues el supuestamente buscado por tierra, mar, aire y en todas las alcantarillas llenas de ratas al término del 2009, fue al "Toro". Y hasta le dije que no se alegrara tanto, ya que suponemos que los fervores patrióticos por los "enchirolamientos", parecen una clase de falacia "ad ignorantiam".
No hay que ser Nostradamus (ni Don Juan Carlos Tapia), para sospechar que no pasará nada. Que nadie sueñe con suspender la ampliación del canal para ensanchar las cárceles por la pila de sospechosos en ciernes.