Fue como una lucha contra el tiempo. No obstante, pudo más la calidez humana. Más de 500 niños esperaban por un agasajo en la comunidad Río Indio Los Chorros, en el corregimiento de Cirí Grande de Capira, pero el lodazal hizo de la suyas y trató de opacar todo lo planeado.
Para llegar a este poblado montañoso se entra por El Espino de La Chorrera. Desde allí, más de una decena de autos partieron con voluntarios y miembros del Club de Leones de Capira con el único objetivo de llevar alegría a aquellos niños, pero a lo largo de las tres horas de camino se fueron quedando carros en el terreno por lo desastrosa de la carretera. Aunque se sabía que si llovía podía pasar lo peor, no se desistió de la idea, debido a que la mayoría de estos niños salieron desde sus casas en horas de la madruga para decir presente a esta cita.
A pocos minutos del punto de encuentro, los padres de familia aparecieron para ayudar a empujar y halar los autos, pues conocen su comunidad y estimaban que había tramos muy difíciles. Y, en efecto, así fue. Al menos quedó la satisfacción de que estos niños de la montaña capireña se sintieran felices de recibir un regalo, de batear duro la piñata, de saborear refrescos y golosinas; además, de quedarse en sus corazones y en su mente con buenos recuerdos del inicio de este año.
En la cocina de la escuela, las madres de familia trabajaban como hormiguitas. Sin embargo, alcanzó para más de 600 personas y todas colaboraron para que el sancocho alcanzara para los invitados y que el arroz con pollo lo probaran todos los moradores.
Esta iniciativa fue respaldada por el Club 4 X 4, Almacén Candela, Orange, Glidden, entre otros que tuvieron la oportunidad de convivir con estos niños en el terreno.