Todo parece indicar que la extensamente publicitada como la gran pelea del año entre el múltiple campeón filipino Manny Pacquiao y el invicto estadounidense Floyd Mayweather no se celebrará, o al menos no el próximo 13 de marzo.
El entrenador de Pacquiao, Freddie Roach, ya comunicó que el púgil filipino peleará el 13 de marzo, pero ante el ghanés Joshua Clottey (35-3, 20 nocauts), de 32 años , y sólo falta establecer la sede de la pelea.
Un grupo de batallas fuera del ring, que se centran en acusaciones mutuas y desavenencias sobre el contrato, han alejado la posibilidad de un encuentro Pacquiao-Mayweather, que muchos creen que terminará haciéndose realidad.
Aunque el promotor de Pacquiao, Bob Arum, que se encuentra en Las Vegas (Nevada), dijo a los periodistas que la pelea, que se iba a disputar en el MGM Grand en Las Vegas, no se dará en marzo, sí está convencido que tampoco se puede eliminar de la agenda.
La mejor demostración de que al final las dos partes caminan en la misma dirección es el último comunicado de Mayweather, en el que al margen de "acusar" a Pacquiao, reconoce que la pelea es la que desean los aficionados y está disputo a protagonizarla.