Cuando se acerca un día como el 9 de Enero, afloran los recuerdos y sentimientos nacionalistas de los panameños. Los representantes de distintos grupos alzan su voz en defensa de los mártires y en protesta para las acciones que se desarrollaron en 1964.
Sin embargo, los ciudadanos comunes, sin partido e insignias, también guardan en sus memorias las trágicas horas en las que 21 panameños murieron y otros 500 resultaron heridos.
Carlos Crastz es uno de los tantos colonenses que vivió en carne propia los sucesos. En ese entonces tenía 33 años y se dedicaba a la fotografía de eventos de la sociedad de Colón.
"En la noche del 9 había mucha incertidumbre, un grupo de panameños, unos 50, se dirigió al edificio que se mantenía como depósito, ubicado en área de las oficinas de trabajo de la Zona del Canal en la ciudad de Colón. Comenzaron a destruir todo lo que encontraron: colchones, estufa y otras cosas. Luego decidieron quemarlo, pero cuando todo estaba listo, nadie tenía fósforo".
Este ex camarógrafo detalla que, ante el percance, deciden salir del edificio, pero la Policía de Cristóbal estaba fuera y a punto de ingresar.
"El grupo, entre el que se encontraba José González, decide escapar por la parte trasera del local y dirigirse a Calle 11½. La Policía entró al lugar y comenzó a dar de toletazos a un grupo grande de los que se encontraban allí, y los detuvieron. U
OTRO DIA EMPIEZA
El 10, "el grupo se reunió nuevamente en Calle 5, hoy Avenida de Los Mártires, y caminó hacia la estación de gasolina que abastecía de combustible a los barcos que llegaban al Muelle 3".
"No consiguen gasolina, pero sí tanques de diésel que lo llevan rodando hasta Calle 12, Bolívar. Las opiniones se dividieron. Unos querían quemar la Gobernación y otros no.
La decisión surgió después. Desde una azotea lanzaron botellas con diésel al techo del comisariato Gold Roll, e incendiaron el lugar que en ese momento estaba siendo custodiado por soldados norteamericanos.
Algunos (soldados) salieron despavoridos, con las ropas incendiadas y se refugiaron en el Centro Masónico, muy cerca del edificio del YMCA, donde algunos manifestantes entraron y se atrincheraron.
El 12 mataron al sargento Villarreta. La confusión reinó.
Crastz describe cómo los coloneses estaban saqueando los almacenes en lo que hoy es la Avenida de los Mártires, y los soldados gringos estaban atrincherados en las Calle 11, lo que en un tiempo atrás eran las instalaciones del Cuartel de Bomberos de Cristóbal.
"Al parecer, el sargento se enredó en una cercas de púas que habían levantado los norteamericanos y, ante el ruido, los soldados pensaron que lo estaban atacando y dispararon contra él".
MUERE A LOS 18
La otra víctima fue Renato Lara, un estudiante de 18 años de la Escuela Nocturna Méndez Pereira en Colón.
"Este muchacho participó en la quema del comisariato, pero cuando intentaba lanzar una molotov contra el local, recibió un disparo en la frente y murió", describe Crastz,
Crastz recuerda que un día mataron a un gringo, y ellos tiraron una bomba bien fuerte. Todo el mundo salió corriendo para la playa, cerca de Calle Primera, por donde está ubicado el Hotel Washington.
"La niña Maritza Alabarca, de un año y unos cuantos meses, murió por efecto de los gases. Estaba sola en casa, la mamá la dejó y cuando regresó, la niña se había asfixiado".
Carlos Crastz espera dejarlos plasmados en un libro sus recuerdos para que las futuras generaciones no olviden al grupo de panameños que se levantó por la soberanía de su patria.