Las plantas le brindan al hogar un toque cálido y agradable en su decoración y los helechos no son la excepción.
Estos majestuosos ornamentales son utilizadas para adornar tanto la parte interior de la casa como la exterior. Por su elegancia y belleza, muchos utilizan los helechos para adornar una mesa en el pasillo de la casa, en la esquina del cuarto de baño o como colgante en la terraz.
Su verde y llamativo follaje también es utilizado para confeccionar arreglos florales, así como pequeños jardines.
CUIDADOS
En cuanto a su hábitat, es una planta que prefiere los lugares húmedos y en donde los rayos del sol no lleguen con tanta intensidad.
La exposición directa a los rayos solares pigmenta sus hojas hasta adquirir tonalidades marrones.
Es por ello que los lugares favoritos son los rincones con sombra total o parcial, a resguardo de las corrientes de aire y la contaminación atmosférica.
Aunque no les conviene la luz directa, sí les satisface la luminosidad del ambiente. Necesitan suelo ácido, humoso, bien drenado y con altos porcentajes en materia orgánica; el pH adecuado oscila entre 4 y 6. Se pueden cultivar tanto dentro de casa como fuera, en macetas o en plena tierra.
Su capacidad para resistir las condiciones más adversas constituye otra de sus características. Los helechos que estén en maceta exigen alimento extra: un fertilizante rico en nitrógeno contribuirá a mantener el color verde de las frondes.
Un excelente abono para que los helechos conserven su verdor y brillo es la cáscara de huevo mezclada con la zurrapa del café.
En verano, cuando sus brotes plumosos se yerguen con perfiles decorativos, se debe suministrar cada 15 ó 20 días, siempre diluido en el agua de riego; durante el invierno se aconseja suprimir los aportes de abono.