A pesar de pertenecer a la tercera edad, es necesario que a los adultos mayores se les preste la debida atención, sobre todo cuando de hidratar el organismo se trata.
Ofrecer líquidos frescos repetidas veces al día.
Mantener una dieta liviana y frutal. La alimentación debería ser rica en frutas, jugos de fruta, verduras, gelatinas y helados de agua.
Evitar la exposición solar. De ser inevitable, hacerlo solo en los horarios extremos (a primera hora del día o última hora de la tarde) y protegido del contacto directo (con sombreros, paraguas o sombrillas).
Mantener ventilados y refrigerados los ambientes.
Vestir a los ancianos con ropas livianas y claras.
Es importante tener en cuenta que ante cualquier cambio o alteración en el estado mental del anciano se debe hacer precozmente la consulta con el profesional médico porque una intervención rápida en un paciente deshidratado puede prevenir un cuadro de mayor severidad.